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Posts Tagged ‘conducción’

Mejora en luces de frenado

22/06/2013 1 comentario

Ford ha sacado una mejora en las luces de frenado de los coches:

A la vez que se encienden las luces, se emite por frecuencia de radio un aviso para avisar a los coches que vienen detrás.

Así, aunque se frene detrás de una curva, un cambio de rasante o el que frene sea un coche que esté “varios coches” por delante, nos enteramos.

Buen invento.

Pero yo tengo en la cabeza, desde hace mucho tiempo otra idea:

Ahora que los coches tienen (casi todos) la tercera luz de freno, que realmente son varias bombillas, ¿por qué no utilizarlo para indicar la “intensidad” de la frenada? Es decir, si freno poco, se enciende una, si freno más, otra, si freno brusco, se encienden todas como un árbol de navidad.

Creo que ayudaría a evitar los frenazos en vías rápidas, esos que (parece que) provocan los incompresibles atascos.

¡¡¡Y por cierto, si sacan este sistema, quiero mi parte en los beneficios!!! 😉

Visto aquí.

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Circular en glorietas

18/01/2012 Deja un comentario

O rotondas, o como se quiera llamar. Concretamente las de más de 1 carril.

Esto es una asignatura pendiente de un porcentaje muy elevado de los conductores.
Señores, circular en una rotonda de más de un carril es exactamente igual que una carretera con una curva:
Se debe circular SIEMPRE por el carril de más a la derecha posible. Y si se va a abandonar la vía para incorporarse a otra se debe usar el INTERMITENTE (que esto dará para otra entrada, seguro).
En el caso de que se circule por el carril (o carriles) del interior, NO SE DEBE salir a machete por la salida que más nos convenga, especialmente si hay un coche en el carril de la derecha. Hay que anticiparlo y colocarse en el carril derecho ANTES de que llegue nuestra salida.

Esto, tan sencillo, en la vida real es realmente difícil de ver. Los que hacen las glorietas rectas con mayoría. Quienes se cruzan delante de otros porque ellos lo valen son legión. Quienes se olvidan de los intermitentes son el 99%.

De hecho, tan peliagudo se ha vuelto el tema de las rotondas que se ha empezado a realizar una acción defensiva incorrecta: poner el intermitente izquierdo para indicar que NO vas a salir de la rotonda. Pero aunque no sea lo mejor, yo también lo suelo hacer, ya que evita accidentes de los josde… que van por el carril de dentro y salen cuando les apetece porque “la mayoría de la gente hace eso”.

Pero por si esto fuese poco, tenemos a los que se encargan de diseñar las carreteras y se levantan con el día jashondo y dicen: mira, como ni $deity sabe circular en una glorieta, lo que voy a hacer es defenestrarlos: la vía que llega a ella la pongo de 3 ó 4 carriles, pero la rotonda la hago de 2, y que se apañen como puedan. Y voy a poner una cámara para grabar los accidentes. Y subirlos a youtube.

Y de esas conozco varias.

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Al volante

04/05/2011 Deja un comentario

Ayer, volviendo a casa llegué a uno de mis cruces preferidos.

Volvíamos los cuatro: las dos diablillas detrás, mi MR de copiloto y yo conduciendo. Y mi medio albaricoque y yo nos imaginamos (como no podía ser de otra forma ya que pasamos a diario por ahí) lo que iba a suceder.

La situación: Dos coches enfrentados (me refiero a uno en frente del otro) para incorporarse a una calle perpendicular. El semáforo se pone a la vez verde para ambos, pero hay una “pequeña” señal de ceda el paso para “los otros”. Bueno, una señal y el suelo decorado por los miembros de esa escuela de pintura que se dedican a hacer grafitis en las carreteras con flechas, triangulitos y rayas. Resumiendo, que yo tengo prioridad.

Se pone el semáforo en verde, salimos los dos. Él no frena, pero como yo me lo olía dejo de acelerar para que pase y me pongo detrás. Entonces le pito (la verdad es que ni siquiera suelo molestarme, pero me dio por “avisarle”). Y es en ese momento cuando el coche del cani obró su magia y efectuó la transmutación: convirtió todas sus neuronas en testosterona. Suerte que sólo tenía 2*.  Al escuchar el pitido, empieza a hacer gestos con las manos (se le veía suelto, se notaba su entrenamiento de fin de semana) y frena el coche.

Es lo que me saca de quicio. A ver, paspán. Te pitan, luego hay dos posibilidades: que hayas hecho una pirula: levantas la mano en plan de disculpa y te largas; que no hayas hecho una pirula: levantas la mano en plan déjame en paz y te largas.

Pero, qué tipo de persona para el coche en medio de la carretera, bloqueando el tráfico y se pone ha hacer gestos como “¿ha ke no ties güevos ha vajar del koche”? (sí, en sus ademanes se podía leer como en un sms abierto). En estos casos daría lo que fuese por esperar a que se baje del coche, que venga desbocado, bajar yo del mío, enseñarle una placa de policía y ponerle multas por todo lo multable.

El caso es que esperé tranquilo, le hice señas de que siguiese para adelante y me fui por mi desvío. Eso sí, un rato se me quedó el cuerpo “alterado”. ¿Por qué la gente es tan descerebrada? ¿qué les pasa por la cabeza en esos momentos? Bueno, la respuesta a esta segunda es fácil: aire.

Sólo espero el día que se encuentren con otro como ellos. Y si puede ser estar yo ahí para verles, con una buena bolsa de palomitas. Aunque luego son todos unos cagados y utilizarán la típica estrategia de gritarse con las caras a medio centímetro (que en vez de pelear parece que se van a comer los morros) y levantar las manos a ambos lados de la cabeza, como amenazando, sin darse cuenta de que desde fuera están ridículos.

* Me imagino que como en el chiste, al quedarse sin ninguna dejaría un buen “patinasso” en el asiento del coche.

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Intermitentes

04/02/2011 Deja un comentario

Sí, vuelvo a ese apartado tan interesante que es la conducción en grandes ciudades.

Hoy me decanto por hablar de esos grandes desconocidos para la mayoría de los conductores: los intermitentes.

Para los despistados: son esas lucecitas que suelen tener los vehículos a ambos lados, de color anaranjado (aunque el color “oficial” sea amarillo auto) y que funcionan un poco raro: las activas y ellas solas se encienden y se apagan. En teoría sirven para alertar a los demás conductores presentes en la vía de nuestras intenciones, pero en la práctica podrían dejarlas de iluminación navideña.

Es con la utilización de estos “avisadores” con lo que la mayoría de los conductores tiene un problema grave. He llegado a plantearme si es que los vehículos modernos han dejado de montarlos de serie, y ahora los traen como opción a un precio elevado, y es por ello que tan pocos coches los tienen instalados. Lo he descartado casi por completo, ya que cuando hace no mucho estuvimos mirando coches, en ningún momento nos dijeron que fuesen opcionales. Aunque la verdad, por como nos trataron la mayoría de los vendedores y la idea que tenían tampoco es que fuesen muy de fiar.

La otra opción que se me ocurría es que hoy en día, en las autoescuelas se hubiese dejado de enseñar el funcionamiento de los mismos, pero tras un intenso análisis estadístico basado en un estudio de los diversos vehículos en prácticas que me encuentro a diario en la vía también he tenido que desechar esta idea.

Al final, el motivo que encuentro más plausible es que la mayoría de los conductores sean unos tocapelotas y unos huevones. Eso sí, todo ello dicho desde el respeto, que nadie se moleste. Pero es que si no, no me explico la existencia de tres grupos, a parte del reducido número de conductores que utiliza bien los intermitentes, que parece que van a jo*er al resto de usuarios de las carreteras. Y ahora analizo estos grupos.

Primero, por ser el “güeno”: el de los que utilizan correctamente los intermitentes.  Diré (por poner unos porcentajes que siempre hacen que el estudio parezca serio) que este grupo puede suponer entre el 15-20% de los conductores. Y no me refiero a que los usen como se debe en el 100% de las ocasiones, si no en la mayoría. Yo (como no podía ser de otra manera) formo parte de este grupo. Incluso cuando voy en moto, con los X (sí, muchos) cambios de carril que solemos hacer los que vamos en 2 ruedas. Casi siempre procuro indicar al resto de conductores mis intenciones. Principalmente porque no me gustan mucho los accidentes. El problema que nos solemos encontrar los que estamos en este grupo es que cuando avisas de antemano, el resto de coches suelen ir a cerrarte, en lugar de facilitarte la maniobra. Esto hace que cada vez seamos menos.

Segundo, está el grupo de los: ahí va! Qué luz tan mona, la voy a encender. Estos pueden ser sobre el 5-10%. Y son casi tan peligrosos como el resto de casos que pondré después. Son los que, o bien han encendido la luz para avisar de alguna maniobra y esperan a que se quite sola aunque lleven 5 minutos con el intermitente encendido, o la han encendido por accidente y creen que el “tic-tac” que escuchan es del reloj (digital). Deben pensar: “ya daré alguna curva y se apagará sólo”, o “bueno, cuando llegue al garaje y quite el contacto, se apagará”. El problema es que hay algunos que después de llevar muchos km con la luz puesta, parece que dicen: “oye, ya que está encendida, la voy a usar” y se cambian de carril o hacen un giro de repente, porque ellos lo valen. Total, ya han avisado.

Tercero, un grupo cada vez más numeroso: los que tienen mala conciencia. La mayoría de este grupo (que representa el 20-25%) viene rebotado (esto es: mosqueado, enfadado, no que venga de rebote) del primer grupo. Son los que hacen las maniobras de giro o cambio de carril y activan el intermitente. El problema es que lo encienden a la vez que giran el volante, con lo cual el uso básico (que es para avisar) se pierde. Eso sí, no les intentes decir que tengan más cuidado la próxima vez, que te responderán con un: “oye, que he puesto el intermitente”. Una vez tuve una “conversación” con un conductor de este grupo que me dijo eso. Estaba lloviendo, yo iba con la moto y estábamos llegando a un semáforo en rojo. Como en su carril había ya un coche, se pasó al mío (suerte que estas cosas, por la experiencia, ya te las esperas siempre) y marcó a la vez que se metía en mi carril. Paramos y me puse a su lado a recriminarle su acción. Me dijo eso, que él había marcado. Le contesté “si marcas a la vez que te metes es como si no lo haces: avisa ANTES”. Se puso como un cani que ve a su jessi comiéndole el morro otro. Señal de que yo tenía razón. Lo de la mala conciencia es porque intentan lavársela poniendo el intermitente, aunque sea inútil.

Cuarto, y el más numeroso: intermitentes? qué es eso? Si yo ya sé para dónde quiero ir!. Este grupo, con un 45-60% de los conductores son los que hacen que circular por las calles sea una actividad excitante. Te sientes como Gary Cooper en ” Sólo ante el peligro”, sin saber por dónde te van a atacar, todos los que te rodean son enemigos potenciales, no tienes a nadie de tu parte. Lo “gracioso” es que ellos no suelen tener los accidentes, ya que cuando hacen las maniobras que no han avisado, suelen acelerar a fondo para hacer la “pirula” más grande. Esto hace que el resto de conductores tenga que frenar bruscamente o cambiar su dirección pasando a un carril lateral, con lo que los que tienen los golpes son los que les rodean.

Así que, por favor, dejad los grupos 2, 3 y 4 y volved todos al 1. Vale que si todos avisamos con antelación será más aburrido conducir, no tendremos esos chutes de adrenalina que nos proporcionan los “fernandoalonsos” que hacen un giro de 90º desde el carril a nuestra izquierda para coger el desvío de nuestra derecha cruzándose por delante nuestro y obligándonos a clavar los frenos, pero… ¿a que sería bonito hacer un trayecto en vehículo más o menos largo sin tener la sensación de que hemos llegado al destino ilesos por pura suerte?

Sí, sé que los porcentajes no casan muy bien, pero jodó, si habéis intentado sumar unos porcentajes que ya he avisado que eran inventados y luego os molestáis porque no cuadran, me preocupáis. Dejad la medicación que ya no os hace efecto.

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Ante todo… mucha calma

24/11/2010 2 comentarios

No, aunque parezca, no me estoy refiriendo al disco de Siniestro Total.

Lo que quiero contar aquí es lo que vimos hace un par de días, cuando íbamos a buscar a la diablilla menor a la guardería. Lo vimos ya empezado, pero la situación era fácil de imaginar:

Paso de cebra, coche parado en medio, peatón recriminándole al conductor que casi le atropella.

Ésto, que podría haber quedado en un simple “Ten más cuidado” contestado con un “perdona”, pasó a mayores. No sé quién subió el tono de la “conversación” primero, pero cuando llegamos, el peatón estaba gritando a la ventanilla del conductor, y el otro haciendo lo propio desde dentro del coche.

Antes de seguir, decir que por ahí pasan, a esas horas, un montón de niños que salen de los colegios de la zona para ir a sus casas. Sigo después del inciso.

Como dos buenos machos alfa, enseguida llegaron a los “a que te suelto una hostia” y similares. MR estaba nerviosa, ya que, como es lógico, la alteran mucho estas cosas. Además íbamos con la diablilla mayor, que mostraba mucha curiosidad por ver qué hacían dos adultos chillándose. Por suerte creo que no captó las dulces palabras que se soltaban mutuamente.

Al de poco, el peatón, a instancias de la que creemos que era su mujer, se fue alejando, pero no sin seguir peleando verbalmente contra el conductor.

Y entonces éste salió de su coche, se puso a buscar algo, y salió con una herramienta en la mano similar a estas:

No llegué a verla bien, pero era algo como eso. Creo que se pensaba que era Oldboy. El caso es que el tipo salió del coche y se puso a amenazar al peatón. El increpado se volvió a acercar, mientras le gritaba a ver si quería darle con eso, que si muy valiente con un arma y frases similares. Entonces, una mujer apareció y le dijo al peatón que se fuese alejando y al del coche que entrase en su vehículo y se alejase. Del coche salió la acompañante, e, iluso de mí que pensaba que salía para calmar al marido, se puso a gritar a la mujer que no se metiese, que se fuera.

Yo estaba alucinando, y pensando que me iba a tener que meter a separar a los dos mastuerzos (no sería la primera vez que me tengo que meter en un altercado de esos). MR cada vez más nerviosa, tirando de mi mano y de la diablilla para apartarnos del lugar.

Finalmente, el peatón se alejó, y el conductor se quedó un poco más fuera del coche, con martillo raro ese en la mano, hasta que finalmente se metió y se fue.

Obviamente, a todo esto otros coches pitando, y multitud de madres y padres con niños pasando por ahí.

De verdad, no entiendo lo animal que se pone la gente cuando un volante cae en sus manos: Si te has saltado un paso de cebra y casi pillas a alguien que va con sus hijos, lo menos es pedir disculpas, creo yo.

Por cierto, quitando los niños, ninguna de las personas de este suceso bajaba de los cuarenta-y-muchos o cincuenta años. Vamos, que no eran canis empastillaos.

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