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Intermitentes

Sí, vuelvo a ese apartado tan interesante que es la conducción en grandes ciudades.

Hoy me decanto por hablar de esos grandes desconocidos para la mayoría de los conductores: los intermitentes.

Para los despistados: son esas lucecitas que suelen tener los vehículos a ambos lados, de color anaranjado (aunque el color “oficial” sea amarillo auto) y que funcionan un poco raro: las activas y ellas solas se encienden y se apagan. En teoría sirven para alertar a los demás conductores presentes en la vía de nuestras intenciones, pero en la práctica podrían dejarlas de iluminación navideña.

Es con la utilización de estos “avisadores” con lo que la mayoría de los conductores tiene un problema grave. He llegado a plantearme si es que los vehículos modernos han dejado de montarlos de serie, y ahora los traen como opción a un precio elevado, y es por ello que tan pocos coches los tienen instalados. Lo he descartado casi por completo, ya que cuando hace no mucho estuvimos mirando coches, en ningún momento nos dijeron que fuesen opcionales. Aunque la verdad, por como nos trataron la mayoría de los vendedores y la idea que tenían tampoco es que fuesen muy de fiar.

La otra opción que se me ocurría es que hoy en día, en las autoescuelas se hubiese dejado de enseñar el funcionamiento de los mismos, pero tras un intenso análisis estadístico basado en un estudio de los diversos vehículos en prácticas que me encuentro a diario en la vía también he tenido que desechar esta idea.

Al final, el motivo que encuentro más plausible es que la mayoría de los conductores sean unos tocapelotas y unos huevones. Eso sí, todo ello dicho desde el respeto, que nadie se moleste. Pero es que si no, no me explico la existencia de tres grupos, a parte del reducido número de conductores que utiliza bien los intermitentes, que parece que van a jo*er al resto de usuarios de las carreteras. Y ahora analizo estos grupos.

Primero, por ser el “güeno”: el de los que utilizan correctamente los intermitentes.  Diré (por poner unos porcentajes que siempre hacen que el estudio parezca serio) que este grupo puede suponer entre el 15-20% de los conductores. Y no me refiero a que los usen como se debe en el 100% de las ocasiones, si no en la mayoría. Yo (como no podía ser de otra manera) formo parte de este grupo. Incluso cuando voy en moto, con los X (sí, muchos) cambios de carril que solemos hacer los que vamos en 2 ruedas. Casi siempre procuro indicar al resto de conductores mis intenciones. Principalmente porque no me gustan mucho los accidentes. El problema que nos solemos encontrar los que estamos en este grupo es que cuando avisas de antemano, el resto de coches suelen ir a cerrarte, en lugar de facilitarte la maniobra. Esto hace que cada vez seamos menos.

Segundo, está el grupo de los: ahí va! Qué luz tan mona, la voy a encender. Estos pueden ser sobre el 5-10%. Y son casi tan peligrosos como el resto de casos que pondré después. Son los que, o bien han encendido la luz para avisar de alguna maniobra y esperan a que se quite sola aunque lleven 5 minutos con el intermitente encendido, o la han encendido por accidente y creen que el “tic-tac” que escuchan es del reloj (digital). Deben pensar: “ya daré alguna curva y se apagará sólo”, o “bueno, cuando llegue al garaje y quite el contacto, se apagará”. El problema es que hay algunos que después de llevar muchos km con la luz puesta, parece que dicen: “oye, ya que está encendida, la voy a usar” y se cambian de carril o hacen un giro de repente, porque ellos lo valen. Total, ya han avisado.

Tercero, un grupo cada vez más numeroso: los que tienen mala conciencia. La mayoría de este grupo (que representa el 20-25%) viene rebotado (esto es: mosqueado, enfadado, no que venga de rebote) del primer grupo. Son los que hacen las maniobras de giro o cambio de carril y activan el intermitente. El problema es que lo encienden a la vez que giran el volante, con lo cual el uso básico (que es para avisar) se pierde. Eso sí, no les intentes decir que tengan más cuidado la próxima vez, que te responderán con un: “oye, que he puesto el intermitente”. Una vez tuve una “conversación” con un conductor de este grupo que me dijo eso. Estaba lloviendo, yo iba con la moto y estábamos llegando a un semáforo en rojo. Como en su carril había ya un coche, se pasó al mío (suerte que estas cosas, por la experiencia, ya te las esperas siempre) y marcó a la vez que se metía en mi carril. Paramos y me puse a su lado a recriminarle su acción. Me dijo eso, que él había marcado. Le contesté “si marcas a la vez que te metes es como si no lo haces: avisa ANTES”. Se puso como un cani que ve a su jessi comiéndole el morro otro. Señal de que yo tenía razón. Lo de la mala conciencia es porque intentan lavársela poniendo el intermitente, aunque sea inútil.

Cuarto, y el más numeroso: intermitentes? qué es eso? Si yo ya sé para dónde quiero ir!. Este grupo, con un 45-60% de los conductores son los que hacen que circular por las calles sea una actividad excitante. Te sientes como Gary Cooper en ” Sólo ante el peligro”, sin saber por dónde te van a atacar, todos los que te rodean son enemigos potenciales, no tienes a nadie de tu parte. Lo “gracioso” es que ellos no suelen tener los accidentes, ya que cuando hacen las maniobras que no han avisado, suelen acelerar a fondo para hacer la “pirula” más grande. Esto hace que el resto de conductores tenga que frenar bruscamente o cambiar su dirección pasando a un carril lateral, con lo que los que tienen los golpes son los que les rodean.

Así que, por favor, dejad los grupos 2, 3 y 4 y volved todos al 1. Vale que si todos avisamos con antelación será más aburrido conducir, no tendremos esos chutes de adrenalina que nos proporcionan los “fernandoalonsos” que hacen un giro de 90º desde el carril a nuestra izquierda para coger el desvío de nuestra derecha cruzándose por delante nuestro y obligándonos a clavar los frenos, pero… ¿a que sería bonito hacer un trayecto en vehículo más o menos largo sin tener la sensación de que hemos llegado al destino ilesos por pura suerte?

Sí, sé que los porcentajes no casan muy bien, pero jodó, si habéis intentado sumar unos porcentajes que ya he avisado que eran inventados y luego os molestáis porque no cuadran, me preocupáis. Dejad la medicación que ya no os hace efecto.

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