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Posts Tagged ‘hijos’

Fomentar la familia

01/10/2012 1 comentario

Otro de los grandiosos recortes del Gobierno:

Fuera las ayudas a madres trabajadores (los 100€ al mes)

Y es que para chorradas de estas, como el formar una familia, no hay dinero.

Eso sí, para dar “ayudas” a los propios partidos, para eso sí que hay pasta.

Y tampoco hay para los parados, para que los inspectores de hacienda investiguen el fraude, las ayudas sociales, se bajan las pensiones (sí, suben, pero menos del IPC, y como habían asegurado/prometido que iban a subirlas igual que el IPC, eso quiere decir que las han reducido), congelación de sueldos de los funcionarios (ojo, recordar que los ministros y demás no son funcionarios),…

Y luego los violentos son los que se manifiestan en contra de todo esto.

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¿Qué estamos haciendo?

27/12/2011 Deja un comentario

Este fin de semana, en un suplemento de un periódico (aunque a veces parece que el periódico es eso que regalan al comprar todas las revistas que vienen) aparecía el caso de Aitana: Una niña que tiene una enfermedad curable. Pero sólo si tienes dinero. Necesita operarse y eso cuesta unos 200 000 euros.

Hace tiempo que en el colegio de la diablilla mayor (como creo que en un montón de centros y empresas) se recogen tapones para poder ayudarla (las empresas de reciclaje de tapones pagan a X la tonelada), y nuestra peque intenta recoger todos los tapones que puede para ayudar a esa “nena que está malita”. Ayer la enseñé la foto de la niña a la que está ayudando. Se le iluminó la carita.

Pero lo que no pude (por suerte no lo preguntó) fue contarle el porqué de los tapones. Es decir, cuál es el (jodido) motivo por el que una niña tiene una enfermedad y sus padres tienen que rebuscar hasta debajo de las piedras para encontrar dinero para curarla. Y que las grandes fortunas en estos casos (como en otros) miran para otro lado.

¿Cómo se puede mirar a los ojos a un hijo y decirle que lo sientes mucho, pero que no tienes dinero suficiente para curarle: que existen los medios, pero que no están a su alcance porque ha tenido la mala suerte de nacer en una familia normal?
¿Cómo se puede vivir sabiendo que la cura para la enfermedad de tu hija está ahí, pero que no tienes dinero para pagarlo, a pesar de haber cotizado puntualmente a la seguridad social, haber pagado todos los impuestos,…?
Por favor, no estamos hablando de una operación de estética, es salud.

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Embaucadoras

05/03/2011 Deja un comentario

Cuando has estado a punto de tirarte por la ventana o tirarlas a las diablillas.

Cuando has entrado en esa página que tienes guardada en los marcadores del navegador donde te indican los pasos para regalar a tus hijos.

Cuando has agotado todas las reservas de chucherías que tenías en casa para momentos de crisis

Cuando has intentado poner sus películas favoritas y no hacen ni caso a partir del minuto 1:42

Cuando has sacado todos los juguetes por la sala para ver si se distraían con alguno

Cuando has hecho figuras con plastilina y con las tijeras de formas sólo para darte cuenta de que eres el único que juega con ello.

En definitiva, cuando nada funciona para calmarlas y estás a punto de abandonar la casa aunque estés en ropa interior porque te has tenido que cambiar ya que te la han mojado al emular el impacto del meteorito que extinguió a los dinosaurios saltando “a lo bomba” en la bañera, entonces cogen y te dicen:

 

 

-Papachoto, corazón, me vistes, pof-fi?

 

 

 

 

Y al final las acabas cogiendo cariño.

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diabliccionario

17/12/2010 1 comentario

Una nueva palabra que creo que merece una entrada separada:

centro demencial

Como suena.

Obviamente en lugar de centro comercial.

A ver si en lugar de una simple equivocación es que tenemos una diablilla muy lista. (Que todo puede ser, incluso con los padres que tiene 😉 )

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Vienen pegando fuerte

17/11/2010 Deja un comentario

Lo que por un lado es algo lógico, por otro no deja de sorprendernos.

La diablilla menor va creciendo, lo que es lógico. Pero al tener un referente tan cercano, lo hace más rápido que lo ha hecho la mayor. Me imagino que es algo normal, y creo que será así en la mayoría de los casos, pero (y esto es una opinión personal, como todo el blog por otro lado 😉 ) que al tener tan poca diferencia de edad, ese aprendizaje por imitación es más acelerado. Me explico.

Si hay varios años de diferencia, las cosas que hace el niño mayor son tan diferentes de las que puede hacer el pequeño, que es posible que intente imitarle menos, o al menos sólo en cosas en las que se sienta más o menos seguro: la forma de sentarse, cómo caminar,… cosas de esas.

En cambio, como es nuestro caso, al llevarse tan poco tiempo entre las dos, las cosas que hace la diablilla mayor son tan parecidas a las que (cree que) puede hacer la peque, que intenta imitarla en todo. Luego además si se junta con que la mayor es un poco menos atrevida y a veces cautelosa para algunas cosas y la peque se lanza a la piscina sin importarle nada (literalmente, comprobado este verano), los resultados pueden ser sorprendentes.

Por ejemplo, la mayor tardó más en aprender a andar, le costó tiempo subir y bajar de algunos columpios ella sola y cosas de esas. La peque comenzó a andar mucho antes (varios meses antes) y lo de los columpios… bueno, digamos que hay algunas madres/abuelas a las que las cuesta creer la edad que tiene. Así que claro, hay que andar con mil ojos y con las manos dispuestas para cualquier imprevisto: a este paso voy a tener más reflejos que un gato!!! Eso sí, no sé si nuestra salud va a aguantar: el otro día, decidió que estaba cansada de columpiarse, así que se quiso bajar. Pero en lugar de esperarme, se lanzó cuando el columpio iba bastante rápido. Conclusión, ella “excitada” por la adrenalina (¿a esta edad la adrenalina “trabaja”?) de saltar en el aire y que te cojan al vuelo; yo con la muñeca dolorida y un golpe en la pierna al tratar de para el columpio que venía para que no la diese.

Pero lo de ayer… La echo en la cama. Últimamente se suele dormir muy rápido, pero mucho: es meterla en la cama y en 2 ó 3 minutos puedo salir de la habitación. Ayer, al acostarla, se quedó relajada, como de costumbre. Espero los minutos de rigor para asegurarme de que se queda tranquila, y de repente oigo un sutil ruido de sábanas. Me agacho para ver si se ha destapado y arroparla y… no noto nada. No hay niña. De repente noto que una manita me da unos gopecitos en la pierna, desde atrás. La joía se había bajado sin hacer ruido (completamente a oscuras y esquivando la barrera y la escalera de la litera) y me estaba llamando, riéndose, para tener un poco de “fiesta”.

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