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Ni lo sé ni me importa

07/10/2010 4 comentarios

Hace unos cuantos días que no comento nada de usaurios ni demás fauna del apasionante mundo de la informática. Y no es que no haya historias, si no que la mayoría tienen que ver demasiado con problemas concretos. Pero hoy os voy a contar algo que, a pesar de tener que ver con una aplicación interna, deja bien claro el tipo de usuario que pulula por las empresas y contra el que tenemos que luchar muchas veces.

Viene el usaurio Modosillo, echando espumarajos por la boca. Pero no, no es que esté enfadado. Su neurona no llega a tanto. La babilla que suelta por la boca no es por mala leche, si no por la incapacidad de andar y controlar la saliba a la vez, con lo que se le quedan por la comisura unos restos blancos que hacen que sea bastante asqueroso mirarle a la cara. Por suerte, los informáticos tenemos fama de que no poseemos grandes dotes sociales, así que puedo hablar con él sin desviar la mirada de la pantalla.

– Qué es lo que ha pasado con esto.

– Hola, buenas. Teniendo en cuenta que no sé lo que es “esto”, como que no te puedo decir nada. – Mentira, sí que lo sé, ya que sólo maneja una aplicación, pero me gusta escuchar los engranajes de esa pobre neurona.

– Pues con este pedido, que está raro.

– Igual es que hoy se encuentra mal. Le has preguntado qué tal ha dormido?

– ¿Qué?

– Nada, que a ver qué le pasa, por qué está raro.

– Pues no sé, pero no está normal.

– No, si ya me imaginaba que estar raro era no estar normal, ¿pero algo más concreto?

– Pues que el pedido estaba ya recibido y “matado”, y ahora está pendiente de recibir.

– Vale… a ver… Sí, mira, lo habéis marcado como recibido y todo, pero luego lo habéis echado para atrás.

– ¿Y eso cómo lo sabes?

– Básicamente porque he entrado en el pedido y me leído la pantalla. Mira, donde pone histórico, ves?

– Bueno, vale, pero a ver por qué si está recibido, ahora está pendiente.

– Como ya te he dicho, porque lo habéis hecho vosotros. Mira, ¿ves estas letras? ¿Donde pone tu nombre al lado de “pasado a pendiente de recibir”?

– Sí, y qué.

– Pues que eso me dice que el que lo ha marcado como pendiente eres tú.

– No, si ya sé que lo he hecho yo. ¿Te crees que no sé lo que hago?

– Yo no me creo nada. Es lo que me has preguntado.

– El problema es por qué me deja hacer eso.

– Muy sencillo, porque lo habéis pedido vosotros.- Yo también me pregunto quién decidió en su día dejarte un ordenador, pero bueno.

– Pero no tendría que dejar. Si el pedido está entregado, está entregado. Punto.

– No, si a los usuarios normales no les deja. Pero uno de los cambios que habéis solicitado es que a vosotros, los administradores de la aplicación, os permita modificar el estado independientemente de cómo esté.

– Pero no tendría que dejarnos.

– Ya, ¿y si un usuario se confunde y hay que echar para atrás algo?

– Te lo decimos a tí.

– Ya, por eso. Después de que estuvieseis diariamente mareando con esos cambios, se solicitó que pudierais cambiar el estado, para no tener que depender de mí. ¿Te acuerdas del jaleo cuando me fui de vacaciones?

– Pero es que nosotros no deberíamos tocar eso.

Ni eso ni nada que sea medianamente electrónico, excepto una silla eléctrica.

– Ya, pero es que vosotros sois los que administráis la aplicación. Es vuestro trabajo.

– Pero es que tendría que aprenderme cómo funciona la aplicación.

– Hombre, teniendo en cuenta que es la única que manejas y que casi todo tu trabajo depende de ella, no estaría mal.

– Pues yo no voy a aprender cómo funciona.

– No, si con eso ya contábamos, por eso al pulsar el botón pide confirmación, explicando lo que puede pasar, mira.

– Noooo, no pulses el botón, que lo descuadras!!!!

– Tranquilo y lee el mensaje. Y luego mira que tienes dos opciones “Sí” y “No”.

– Vale. Pues quita el botón, para que no vuelva a pasar eso.

– Que no, que el botón no se quita. Si quieres, no lo uses, pero no se quita.

– Pues no voy a usar la aplicación. Y voy a decir que es porque no has hecho una buena aplicación.

– Hombre, puedes decir eso, pero teniendo en cuenta de que la usan en casi toda la empresa y al único usuario que le da problemas es a tí, no sé yo cómo ibas a quedar.

– Pues… no voy a aprender a usarla. Y te estaré mareando todos los días con problemas.

– Vale. Lo único que sepas que tengo que reportar mis horas. Y claro, una consulta de año en año no lo imputo, pero si son muchas tendré que reflejarlo en algún sitio.

– Pues…. pues…. adios.

– Venga, adios.

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Una pequeña modificación

07/06/2010 1 comentario

Por muy novato que se sea en esto de la atención al usaurio una cosa que se sabe es que cuando empiezan con la frase “necesitamos una pequeña modificación, un cambio de nada” lo que están pidiendo básicamente es rehacer la aplicación desde 0. Cuando no implica también cambiar los ordenadores, periféricos, mesas, sillas y tirar algún tabique.

Y es que por muy bien que vaya un día, siempre tiene que venir alguien para jodértelo. Y si va mal y estás hasta el cuello metido en el barro, se encargan de traer a un elefante para que te pise la cabeza y luego defeque encima.

Vamos a lo que vamos.

– Hola buenos días, aquí el departamento de informática, ¿en qué puedo ayudarle?

-Uy, qué contento se te ve hoy. Casi hasta me da palo hacerte una petición que tengo, pero como es una cosita de nada, te lo comento.

Tanto palo no te daría, cacho vacaburra, cuando no te lo has pensado ni siquiera durante una milésima de segundo. En flin.

– Venga, dime, que ya estoy curado de espantos.

– Oig, qué cosas tienes. Bueno, te comento. Que queremos que nos cambies una aplicación. Y como es una tontería de nada, a ver si puede estar cuanto antes.

– Pues no sé, antes habría que mirarlo. Y ver el resto de cosas que tenemos.

– Pero es un cambio muy sencillo.

– Bueno, habría que verlo.

– Es que es una nadería. Seguro que con lo hábil que eres, lo haces enseguida.

– Vale, para mañana lo tenéis.

– ¿Sí?

– Pues claro, que aquí trabajamos muy bien. Y sobre todo como ya sabemos exactamente lo que quieres cambiar, no nos va a costar nada.

– ¿Y cómo sabes lo que necesitamos que nos cambiéis?

– Pues porque me lo has dicho.

– Pero si no te he dicho qué hay que cambiar.

– Vaya, te has dado cuenta.

– Qué humor, chico. Qué humor.

– Ya, eso me dicen en casa. ¿Pero me vas a decir qué es lo que queréis cambiar?

– Mira, queremos que la aplicación esta, cuando vamos a guardar un documento nuevo, en vez del guardado que hace normalmente nos guarde una copia en nuestro pc en la carpeta del departamento y otra copia en la web corporativa, y que lo guarde con etiquetas y dentro de la categoría que corresponde.

– Hombre, tan poquita cosa no es eso, ¿eh?

– Pero si sólo es guardarlo dos veces.

– Ya, pero primero habría que ver eso de “la carpeta del departamento” qué es.

– Pues donde guardamos las cosas del departamento.

– No, si algo así ya me imaginaba, que aunque llevo aquí un tiempo, todavía no me he quedado tonto del todo.

– ¿A qué te refieres?

– Nada, nada, cosas mías. Esa carpeta, me imagino que guardaréis las cosas con una estructura, no? Que no metéis todo ahí a saco.

– No, claro, va todo en subcarpetas.

– ¿Y esas subcarpetas serán las categorías luego de la web corporativa?

– Claro.

– ¿Y en qué campos están reflejadas las categorías y demás?

– ¿Cómo?

– Que digo que cómo indicáis las categorías y las etiquetas.

– No se lo indicamos. Que lo coja del texto.

– ¿De qué texto? ¿De un campo de texto?

– Mira, casi mejor si vienes y te lo cuento con la aplicación delante, vale?

– Sí, mejor.

Esto cada vez me huele peor. Y eso que al principio no olía a agua de rosas. Me presento en el puesto de vacaburra y me dispongo para mi sacrificio en honor al Dios de los usaurios.

– A ver, ¿me enseñas la aplicación y lo que queréis hacer?

– La aplicación es esta, y lo que…

– Espera. ¿La aplicación que queréis que os modifique es esta?

– Eso te he dicho. ¿Pasa algo?

– Bueno, realmente pasa más que algo. Eso es el Microsoft Word.

– ¿Y qué? Si es un programa, podrás modificarlo, no?

– Tú has visto últimamente alguna película en la que salen hackers, no?

– ¿Qué tiene eso que ver?

– Pues que lo de llamarle con nombre y apellidos a la aplicación no es porque suene mejor. Microsoft, ¿te suena?

– Sí, son los de los ordenadores, no?

– Haré como que no he oído esa respuesta. El Word es una aplicación cerrada. No se puede modificar para cambiar su comportamiento normal y que haga otras cosas.

– Vamos, que tú de ordenadores lo justito. No será que no sabes cómo?

– Sí, será eso. Mira, vosotros seguir como hasta ahora, que lo voy a estudiar y consultar con mi jefe.

– No, es que así no podemos seguir, que tenemos que duplicar el trabajo.

– No, no es duplicar el trabajo.  El trabajo lo haces una sóla vez, lo que tienes que hacer luego es guardarlo en dos sitios diferentes.

– Pues eso, que hago las cosas dos veces. Nosotros así no podemos trabajar.

– Vale. Entonces mándame un mensaje con copia a mi jefe y al tuyo explicando la petición y si quieres puedes poner que no podéis trabajar hasta que esté hecha la modificación.

– Bueno, yo lo pongo, pero luego si tienes problemas con tu jefe yo no quiero saber nada, eh?

– Na, tranquila, que yo no voy a ser quien va a tener problemas con su jefe. Adiós.

Ni que decir tiene que cuando llegó la petición nos alegró el día. Y efectivamente, la vacaburra se acordó de poner a su jefe en copia del mensaje. Desde entonces no nos ha pedido ni agua.

Peticiones de ná.

25/05/2010 Deja un comentario

Con el tiempo se va aprendiendo, pero al principio, cuando todavía eres un novatillo en el trato con los usaurios, éstos te la suelen colar sin que te des cuenta.

La mayoría no lo hace con mala intención. Es más, no lo hacen con ninguna intención, porque para ello se necesitaría que fuesen animales racionales en lugar de amebas con extremidades. Para ellos las peticiones que te hacen son tan normales como el respirar o el caminar.

Vamos, que igual que para respirar tienen que concentrarse y para caminar suelen tener que ir mirando al suelo y pensar en el pie que hay que mover en cada momento, para comunicarte una petición tienen que estar absolutamente concentrados en poner la palabra adecuada detrás de su predecesora, y así no les queda ninguna neurona libre para la malicia.

El caso es que hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, unos usaurios me llamaron para pedir unos cambios:

– Necesitamos que cambiéis la aplicación, que no nos funciona bien.

– Lleva tiempo sin quejarse nadie de ningún otro departamento, pero bueno, ¿qué os pasa con la aplicación?

– Pues que no nos avisa si escribimos algo mal.

– Ya, pero es que esta aplicación es para registrar solicitudes y demás, no un procesador de textos.

– Pues el Word, cuando escribes y te confundes, te lo pone subrayado en rojo.

– Sí, claro, pero es que el Word SÍ que es un procesador de texto.

– Pues queremos que el programa este haga lo mismo.

– Pero esa opción ya está. Mira, ves ese botón de ahí, el que pone “Revisar Ortografía”. Pues si le pulsas, te avisa de las palabras incorrectas.

– Ah, pero hay que darle. Queremos que salga según escribes, como el Word.

– Pero es que programar eso es una pérdida de tiempo, teniendo ya el botón.

– Ya, pero queremos eso. Además, no funciona bien.

– ¿Cómo que no funciona bien?

– Es que hay muchas palabras que no las encuentra bien.

– ¿Sí?, ¿cuáles?

– Mira este ejemplo.

Miro la pantalla y…

– Ya, pero es que eso no te lo va a detectar ningún diccionario.

– ¿Por qué?

– Porque son nombres y apellidos… en Euskera.

– ¿Y no podéis cambiar el programa para que los detecte?

– Pero si es que eso lo podéis hacer vosotros: Cuando pulsáis la “Revisión Ortográfica”, podéis añadir la palabra al diccionario con la opción “Agregar al Diccionario”.

– Que no, que no queremos tener que pulsar el botón de “Revisión Ortográfica”. Además, para añadir una palabra, lo tendríamos que hacer nosotros. ¿No se puede hacer que lo añada automáticamente?

– ¿Automáticamente? ¿Qué palabras, las que detecta que están mal o sólo las que pensáis vosotros?

– No, las que queramos nosotros.

– Y al ordenador se lo decís… ¿cómo?

– No sé, no somos informáticos, pero queremos que lo detecte automáticamente.

Aunque era novato, una cosa sí que sabía: el momento en el que el usaurio entra en un bucle, es mejor salir corriendo.

– Bueno, pues proponerlo por escrito, que queréis un corrector ortográfico como el del word.

– Oye, ahora que lo dices, hablando del word…

El ordenador no me entiende

05/05/2010 3 comentarios

No me extraña. Creo que nadie en este mundo lograría desentrañar los misterios que se esconden detrás de esos kilos de laca y esa estopa a la que tan condescendientemente llamas pelo.

A la incapacidad de interactuar con cualquier objeto electrónico y/o tecnológico (la ciencia que se esconde detrás del mecanismo de apertura y cierre de un libro ya es indistinguible de la magia para ella), refiriéndome a tecnológico con todo lo que ha ideado el hombre desde el invento de la rueda hasta ahora, se suma la amabilidad de trato y la calma y el sosiego con que realiza todas las peticiones.

– No funciona nada, no se puede trabajar así.

– Eh, esto. Hola. Buenos días. Yo también me alegro de oirte.

– Pues yo no. Esto no funciona.

– Ya te lo he dicho otras veces, si quieres que funcione mejor, ladea la cabeza para que las dos neuronas se encuentren más fácilmente.

– ¿Pero qué me dices?

– Nada, que qué es lo que no funciona.

– Pues nada.

– Hombre, algo funcionará, no? De hecho estamos hablando, luego los teléfonos funcionan.

– Que no, que me refiero al ordenador. Que no funciona nada de nada.

– ¿Seguro? ¿Y cómo has encontrado mi número?

– Pues buscando en el listín.

– Vale, así que por lo menos una parte del ordenador sí funciona, no? A ver si conseguimos acotarlo más. ¿Qué es lo que crees que no funciona?

– No es que lo crea. Es que no funciona. Es la aplicación para gestionar la documentación del departamento.

– Ah, sí, la aplicación TRT (Tratamiento de Residuos Tóxicos: la mayoría de las cosas que guardan, si las leyese una persona sana… más le valdría tener el testamento y un buen seguro de vida)

– No sé cómo se llama, el caso es que no funciona.

– Hombre, pues después de unos 10 años haciendole todo tipo de putadas, podías llamarla por el nombre, no? En fin. Qué no funciona?.

– Pues que está mal hecho. Se pierde toda la información que meto.

– ¿Cómo que se pierde? ¿Al guardarla luego no está?

– No, es que no puedo ni guardarla.

– ¿Y qué es lo que haces, más o menos?

– Por teléfono no se puede explicar. Si vienes te lo cuento.

– Vale, cuando pueda voy.

Como tenía buen día y así me daba una vuelta, me acerqué al de un rato. Lo sé, soy un santo. Porque seguro que sí les dejaba hacer cosas, cuando el resto de usuarios del departamento podían meter todas sus tonterías su documentos importantes y ella también de vez en cuando. Pero bueno, así me aireaba.

– A ver, dime

– Mira, meto los datos,…, y me los pierde

-(No me lo puedo creer) Ya, mira. Cuando estás metiendo los datos… ¿por qué cambias luego de página?

– Porque no me sé toda la información de memoria, y tengo que irla buscando.

– Ya. ¿Y no te has fijado que cuando vas a ir a otra te sale una ventanita en la que te avisa que no has guardado y que vas a perder lo que has puesto?

– Sí, pero como luego le doy para atrás, me lo tendría que coger.

– Hombre, nos gusta despistar, pero ¿no crees que si la información se pudiese recuperar, no pondríamos ese mensaje?

– No sé. Yo de ordenadores no sé.

– No hace falta que lo jures.

– El caso es que la aplicación no debería dejarme ir si no va a perder los datos.

– Pero es que ya te avisa. Más no podemos hacer.

– Pues entonces es que funciona mal.

Es imposible no ya razonar, si no mantener una conversación medianamente coherente. Por suerte, queda el recurso de siempre.

– Vale. Lo único que para solucionarlo nos va a llevar algo de tiempo, así que para planificarnos y demás, por favor envía la petición explicada claramente por correo a mí y a mi jefe.

– Vale, yo os lo mando.

Después de las risas que se echó mi jefe entre el correo y mi explicación lo borró directamente, sin contestar. Y la usauria no ha vuelto a decir nada del tema. De otras muchas cosas sí, pero de eso nada.

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Aplicación entregada

01/05/2010 Deja un comentario

Llega un momento crucial en la vida de todo inflemático en el que debe tomar una difícil decisión:

– Matar

– Respirar profundamente, aplicar la meditación aprendida en el monasterio Gsalrig Chongg del Tibet y continuar.

Se puede pensar que es algo exagerado, pero hay momentos en los que la primera opción es totalmente válida, y estoy convencido que en un juicio no seríamos condenados.

Ya veréis como tengo razón.

Situación: Presentación de una “aplicacioncilla”. La cosita en cuestión era crear un programita que permitiese hacer unas peticiones, tanto interactivamente con el usuario como mediante carga de archivos en diferentes formatos. Procesar esa petición y encaminarla por diferentes departamentos, con las firmas de los responsables, mensajes para un lado y para otro,  las peticiones se podían aprobar total o parcialmente con lo que había que desglosarlas y una parte volvía al origen y la otra seguía su curso, las peticiones “desglosadas” podían unirse de nuevo si llegaban a un punto común, en algunos estados la persona que las aprobaba era una pero en otros podía haber cualquier número, y en casos tenían que aprobarla todos y en otros bastaba con algunos,…

Vamos, todo lo que se le ocurra a una mente calenturienta. Y por supuesto con continuos cambios basados en la dirección en la que soplaba el viento en esos momentos.

Por eso, cuando finalmente se entregó la aplicación fue como un parto de trillizos saliendo todos a la vez.

Presentamos la aplicación, y sin problemas. Durante más de dos horas mostramos el funcionamiento, los posibles casos, probamos con diferentes usuarios,… La prueba también el “usaurio rex” destinatario de la aplicación haciéndole todas las perrerías que se le ocurrían y todo perfecto (sí, nosotros también nos asombramos de que una aplicación tan compleja no diese problemas). Pero notábamos algo raro en su cara. Al final, cuando termina, nos dice:

-No, no me convence. Los botones tendrían que tener un fondo verde y no el que tienen ahora.

¿Es para matarlo o no?

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Me pierdo

23/04/2010 Deja un comentario

No me refiero a mí. Hay usaurios a los que les resulta muy complicado trabajar con cantidades ingentes de datos para estructurarlos, categorizarlos y extraer la información que necesitan. Y con ingentes me refiero a más de uno.

El caso es que en una aplicación documental, en la que se guarda información interesante (según ellos) de los departamentos hay algunos que guardan de todo, y como no les da la gana utilizar materias y demás para organizarlo todo, muchas veces es casi imposible encontrar algo.

Recibo una llamada.

– Hola. Quería cambiar una cosa de la aplicación. Mira si vas a…

Por lo menos ha dicho Hola.

– Hola, buenos días. Soy H.

– Estoo, hola, yo soy Celerau, que queríamos cambiar una cosa, si vas al menú, cuesta encontrarlo.

– ¿Qué menú? ¿El menú del día?

– Nononono, hombre, no, el de la aplicación. Si vas al menú y pinchas en…

– Ya, ¿Sabes la cantidad de aplicaciones que hay en esta empresa? Es que igual ni siquiera soy yo la persona que te tiene que atender.

– Sí, vale. Pues es en el “Saco de Información”. Y es que si vas a donde pone “Lo que importa”, cuesta encontrar lo que queremos, a ver si nos podéis poner un buscador por rangos de fechas.

Mientras voy entrando y como hoy me he levantado contento, no le digo un no rotundo y voy haciendo ligeras concesiones.

-Tenéis ya un buscador general, pero se podría mirar para poneros un por rango de fechas.

– Sísísísísí, mucho mejor, que cuesta un güevo encontrar las cosas.

– Vale…. estoy entrando… estoo… Me has dicho en “lo que importa”, no?

– Sísísísísí, ahí.

– ¿Seguro?

– Sísísísísísí.

– ¿Y para qué exactamente necesitáis un buscador por rango de fechas?

– Es fácil de entender creo yo. Para buscar por fechas.

– No, si el concepto lo entiendo, pero lo que no veo es la utilidad de montarlo aquí.

– Pe-pe-pe-pe-pero si es que así no encontramos nada.

– Mira, si aquí no encontráis lo que buscáis, el buscador no os va a solucionar nada.

– ¿Ppppppor qué? ¿No sabéis hacer un buscador que funcione?

Vaya, veo que sabes cómo pedir las cosas para conseguir que no te las hagan. Espero que en tu vida conyugal seas parecido, para que la especie no degenere más.

– Sí, sí que sabemos. Pero si en una vista en la que, desde el año 2001 hasta el 2008 hay 4 documentos y después no hay nada nuevo no encontráis lo que queréis, no es culpa del buscador, es vuestra.

– Pppppues necesitamos ese buscador.

– Vale, pero en vez de por teléfono, me lo mandas por escrito, con copia a mi jefe, para organizarnos con las tareas, vale?

Hasta hoy.

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Usaurio vs Realidad

19/04/2010 Deja un comentario

Hay algunos usaurios que se empeñan en tener siempre razón. Lo malo no es eso (o al menos no lo peor), lo que me suele sacar de quicio es cuando quieren tener razón discutiendo contra… la realidad.

Como solía decir (“má o meno”) un antiguo compañero hablando sobre algún usaurio: “Puedes ser muy cabezón, pero la realidad lo es aún más.”

Y es que de vez en cuando suele venir esta frase a mi cabeza, especialmente cuando trato con alguno en concreto. Como en el siguiente caso.

– Una sugerencia: ¿en el listado este puedes sacar más información?

– Si claro. Hemos puesto lo que pensábamos que era la información más importante, pero como todavía estamos en pruebas, nos decís los datos que necesitáis y los ponemos.

– Ah, vale. Pues queríamos que saliese parecido a esto

Nos enseña una hoja de excel.

– ¿Todo eso? Es bastante información. Y si pincháis en cada línea, ya os la muestra en otra pantalla.

– No, no. Necesitamos que salga todo eso.

– Vale, cuando esté, os avisamos.

Metemos todas las columnas que querían. Hay que decir que en algunas el contenido ocupa varias líneas. El problema es que al querer mostrar un listado (por pantalla) de unas 20 columnas, algunas de ellas con textos de bastantes palabras, el listado se hacía muy grande, y había que mover la pantalla en horizontal, a parte  del lógico scroll vertical. Se lo enseñamos.

– No, no, no. Las columnas se pierden por la derecha. Queremos que salga todo en una pantalla.

– Ya, pero es que hemos puesto muchas columnas, así que por narices se tiene que ir para la derecha.

– No, tiene que caber en una pantalla.

– Si quieres te lo ajusto a una pantalla, pero entonces va a quedar una chapuza, porque como hay textos tan largos, casi sólo va a caber una línea por pantalla.

– No, en una pantalla tienen que caber tantas líneas como sea posible.

– Claro, pero si estrechamos la columna y hay que poner el mismo texto que ahora, va a crecer en altura. Y con los textos que hay, va a crecer mucho.

– Pues no sé, pero no queremos tener que mover la pantalla horizontalmente, que parece que se acaba ahí y la gente va a pensar que no hay más datos.

– Pero es que NO se puede. No hay manera de, con la cantidad de datos que queréis, mostrarlo todo en una pantalla.

– Pues no queremos desplazamiento horizontal.

– Mira, voy a hacer un cambio para que no haya scroll horizontal, y te lo enseño, vale?

– ¿Así que sí que se puede?

– Espera un rato y te lo enseño.

Cambiamos el listado y dejamos la tabla con la anchura de la pantalla. Entonces las celdas de la tabla se descabalan y como algunas tienen mucho contenido, cada fila ocupa media pantalla. Se lo enseñamos.

– Nonononono. Esto no se puede quedar así. Si sólo aparecen 2 filas en la pantalla.

– Ya, es lo que te decía, que si quieres que no haya scroll horizontal, las filas van a crecer mucho en altura, y va a pasar esto.

– Pues así no se puede quedar. Pero no tiene que haber scroll horizontal.

– Vale, hacemos una cosa. Lo dejo como estaba al principio y en una hoja de excel me das el formato EXACTO de cómo lo quieres. Eso sí, controla que quepa en una página de ancho. Cuando lo tengas, me lo enseñas y te lo pongo igual, ¿vale?

– Sí, lo preparo y te lo mando en un momento.

¿Lo habéis recibido vosotros? Pues eso,  que al final el listado está como estaba al principio. Y creo que así se va a quedar.