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Una pequeña modificación

Por muy novato que se sea en esto de la atención al usaurio una cosa que se sabe es que cuando empiezan con la frase “necesitamos una pequeña modificación, un cambio de nada” lo que están pidiendo básicamente es rehacer la aplicación desde 0. Cuando no implica también cambiar los ordenadores, periféricos, mesas, sillas y tirar algún tabique.

Y es que por muy bien que vaya un día, siempre tiene que venir alguien para jodértelo. Y si va mal y estás hasta el cuello metido en el barro, se encargan de traer a un elefante para que te pise la cabeza y luego defeque encima.

Vamos a lo que vamos.

– Hola buenos días, aquí el departamento de informática, ¿en qué puedo ayudarle?

-Uy, qué contento se te ve hoy. Casi hasta me da palo hacerte una petición que tengo, pero como es una cosita de nada, te lo comento.

Tanto palo no te daría, cacho vacaburra, cuando no te lo has pensado ni siquiera durante una milésima de segundo. En flin.

– Venga, dime, que ya estoy curado de espantos.

– Oig, qué cosas tienes. Bueno, te comento. Que queremos que nos cambies una aplicación. Y como es una tontería de nada, a ver si puede estar cuanto antes.

– Pues no sé, antes habría que mirarlo. Y ver el resto de cosas que tenemos.

– Pero es un cambio muy sencillo.

– Bueno, habría que verlo.

– Es que es una nadería. Seguro que con lo hábil que eres, lo haces enseguida.

– Vale, para mañana lo tenéis.

– ¿Sí?

– Pues claro, que aquí trabajamos muy bien. Y sobre todo como ya sabemos exactamente lo que quieres cambiar, no nos va a costar nada.

– ¿Y cómo sabes lo que necesitamos que nos cambiéis?

– Pues porque me lo has dicho.

– Pero si no te he dicho qué hay que cambiar.

– Vaya, te has dado cuenta.

– Qué humor, chico. Qué humor.

– Ya, eso me dicen en casa. ¿Pero me vas a decir qué es lo que queréis cambiar?

– Mira, queremos que la aplicación esta, cuando vamos a guardar un documento nuevo, en vez del guardado que hace normalmente nos guarde una copia en nuestro pc en la carpeta del departamento y otra copia en la web corporativa, y que lo guarde con etiquetas y dentro de la categoría que corresponde.

– Hombre, tan poquita cosa no es eso, ¿eh?

– Pero si sólo es guardarlo dos veces.

– Ya, pero primero habría que ver eso de “la carpeta del departamento” qué es.

– Pues donde guardamos las cosas del departamento.

– No, si algo así ya me imaginaba, que aunque llevo aquí un tiempo, todavía no me he quedado tonto del todo.

– ¿A qué te refieres?

– Nada, nada, cosas mías. Esa carpeta, me imagino que guardaréis las cosas con una estructura, no? Que no metéis todo ahí a saco.

– No, claro, va todo en subcarpetas.

– ¿Y esas subcarpetas serán las categorías luego de la web corporativa?

– Claro.

– ¿Y en qué campos están reflejadas las categorías y demás?

– ¿Cómo?

– Que digo que cómo indicáis las categorías y las etiquetas.

– No se lo indicamos. Que lo coja del texto.

– ¿De qué texto? ¿De un campo de texto?

– Mira, casi mejor si vienes y te lo cuento con la aplicación delante, vale?

– Sí, mejor.

Esto cada vez me huele peor. Y eso que al principio no olía a agua de rosas. Me presento en el puesto de vacaburra y me dispongo para mi sacrificio en honor al Dios de los usaurios.

– A ver, ¿me enseñas la aplicación y lo que queréis hacer?

– La aplicación es esta, y lo que…

– Espera. ¿La aplicación que queréis que os modifique es esta?

– Eso te he dicho. ¿Pasa algo?

– Bueno, realmente pasa más que algo. Eso es el Microsoft Word.

– ¿Y qué? Si es un programa, podrás modificarlo, no?

– Tú has visto últimamente alguna película en la que salen hackers, no?

– ¿Qué tiene eso que ver?

– Pues que lo de llamarle con nombre y apellidos a la aplicación no es porque suene mejor. Microsoft, ¿te suena?

– Sí, son los de los ordenadores, no?

– Haré como que no he oído esa respuesta. El Word es una aplicación cerrada. No se puede modificar para cambiar su comportamiento normal y que haga otras cosas.

– Vamos, que tú de ordenadores lo justito. No será que no sabes cómo?

– Sí, será eso. Mira, vosotros seguir como hasta ahora, que lo voy a estudiar y consultar con mi jefe.

– No, es que así no podemos seguir, que tenemos que duplicar el trabajo.

– No, no es duplicar el trabajo.  El trabajo lo haces una sóla vez, lo que tienes que hacer luego es guardarlo en dos sitios diferentes.

– Pues eso, que hago las cosas dos veces. Nosotros así no podemos trabajar.

– Vale. Entonces mándame un mensaje con copia a mi jefe y al tuyo explicando la petición y si quieres puedes poner que no podéis trabajar hasta que esté hecha la modificación.

– Bueno, yo lo pongo, pero luego si tienes problemas con tu jefe yo no quiero saber nada, eh?

– Na, tranquila, que yo no voy a ser quien va a tener problemas con su jefe. Adiós.

Ni que decir tiene que cuando llegó la petición nos alegró el día. Y efectivamente, la vacaburra se acordó de poner a su jefe en copia del mensaje. Desde entonces no nos ha pedido ni agua.

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  1. toni Nievas
    09/06/2010 en 20:20

    Te ha pasado?. 5

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