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Posts Tagged ‘hijos’

Tendencias Literarias

15/10/2010 3 comentarios

Me he acercado a la fnac a buscar unos libros de esos que ayudan a los padres primerizos un poco.

Pero lo que tenía en mente era un poco… específico, por no decir raro directamente.

Me costó un poco encontrar la sección donde podía encontrarlo, pero al final dí con ella: estaba en la parte de psicología infantil. Al lado de mi gran amado Dr Estivil. Y de otros libros que… bueno, creo que sería interesante echarles un vistazo más detenido en otro momento, sólo que ayer no tenía tiempo para ello.

A lo que iba, que como siempre, me voy por las ramas. Y es que buscando algo de lo que quería (no buscaba un libro en concreto, si no sobre un tema para ver qué tenían) ví que de la temática que me interesaba (que creo que es algo normal) sólo había 3 ó 4 libros, en cambio, de los que había unos cuantos era de “Cómo explicar a los niños que os divorciáis”.

No sé, la verdad es que me sorprendió un poco ver lo que va demandando la gente, porque me imagino que la fnac, como negocio que es, intentará cubrir las necesidades de sus clientes atendiendo a sus peticiones.

Y si os habéis quedado con la duda de qué es lo que estaba buscando… ya lo comentaré en otro post. O no. 😉

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El tiempo va pasando y…

13/09/2010 Deja un comentario

las diablillas se van haciendo mayores.

Ayer la MR y yo estuvimos desmontando y empaquetando la cuna que nos ha acompañado en estos casi 4 últimos años, y que ha protegido, sujetado, cobijado,… a nuestras dos peques. Les ha servido para dormir, soñar, jugar, como almacén de peluches, como barco pirata, como cama elástica (esto muy pocas veces, y sólo cuando estábamos distraídos)…

Han pasado ahí la mayor parte de sus (por ahora) cortas vidas.

Han tenido noches placenteras en las que han dormido todo el tiempo sin despertarse ni siquiera para beber y otras en las que parecía que habíamos puesto pinchos y acabábamos llevándolas a nuestra cama.

Hemos tenido que hacer inventos para elevar el colchón y minimizar los accesos de tos, y otras veces proteger las cuatro esquinas (no sólo la cabecera) con cojines o peluches porque estaban guerreras y estaban continuamente dando vueltas.

Hemos perdido horas buscando chupetes para luego encontrarlos entre el colchón y el somier, puestos por las brujillas que parecía que estaban jugando al tesoro escondido.

Han tenido en ella su punto de partida para la independencia, separándose de nuestro lado para dormir.

Y ahora, ese recipiente está embalado y guardado, quién sabe por cuánto tiempo.

Las diablillas se van haciendo mayores.

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Medicina moderna

08/09/2010 1 comentario

Estamos en el siglo XXI. Vale, recién empezado como quien dice, pero creo que no estaría mal que algunas técnicas médicas mejorasen un poco.

Concretamente me refiero al tema de las radiografías. ¿De verdad que no existe ninguna otra forma de “ver” si hay algo que no esté bien? Es que me resulta un tanto curioso que la única forma de comprobar si hay algo roto sea situarte en una postura que te obliga a forzar la zona dañada, y mientras te piden (de forma más o menos amable, dependiendo del auxiliar que atienda y la hora del día) que no te muevas, que no respires, que estés quieto, te bombardean con radiación proveniente de elementos con nombres tan exóticos como el Iridio. Para que luego te digan: uy, perdone, pero se ha movido al respirar y se ve borrosa, vamos a tener que repetirla.

Pero señores, que esto se inventó hace más de un siglo.

Todo esto viene a colación porque la diablilla menor ha hecho un placaje a la mayor. Con la mala suerte de que estaban encima de la cama, no muy cerca del borde, pero lo suficiente para que del impulso se hayan caído al suelo. Y la mayor se ha llevado la peor parte. Ha caído de cabeza, torciéndose el cuello.

Y es que esta vez no ha sido la que más suerte hemos tenido en el hospital. Vale que si llega un niño con fiebre y que casi no se mueve, es fácil auscultarle, pero no creo que los niños que llegan con esguinces o roturas de huesos se queden tranquilitos mientras les examinan, forzándoles a mover las partes afectadas. El caso es que la pobre se ha llevado un disgusto muy grande, ha estado horas llorando y con la congoja, para que al final nos receten un antiinflamatorio y “es que no se puede ver bien, pero si hace cosas raras, la traéis de nuevo”. Vamos, que si empieza a trepar por las paredes, recitar todos los decimales del número Pi, o quiere ver Sálvame, la llevo, no? Porque “cosas raras” es un término clínico que no conozco muy bien.

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Muchas Gracias

24/08/2010 1 comentario

Estas vacaciones he estado unos días en Santander con las dos diablillas. Sí, yo peleándome con las dos. Dejé a la MR en casa, trabajando pero descansando, que lo necesitaba, y me las llevé yo una semanita para que desconectasen.

La verdad es que ha sido mejor de lo que esperaba, y nos hemos apañado bastante bien. Pero esto da para otras entradas, y voy a lo que iba en esta:

Quiero dar las gracias a todas las personas que me ayudaron.

El viernes 13 (qué día, eh?) como amaneció lloviendo, llevé a las dos diablillas a un centro comercial que tenían un parque de bolas, ya que yo solo con las dos en una casa ajena toda la mañana (la “ayuda” llegaba por las tardes) podía hacer que Numancia fuese un juego de niños. Así que fui en coche para allí, aparqué, entramos, y cuando nos encaminábamos hacia la tan ansiada zona de juegos, la diablilla mayor se tropieza (no sé con qué, el suelo era liso) y se cae de morros, golpeándose la boca y haciéndose una avería en los labios.

El golpe fue considerable, y empezó a sangrar. Al susto de la caída se le sumó el miedo que pasaba la diablila cada vez que se tocaba los labios y se miraba la mano llena de sangre.

Pues bien, esta entrada es para dar las gracias a todos aquellos que se acercaron para ayudarme. Sé que posiblemente no leeréis el post, pero no porque sea un blog personal al que sólo entran conocidos, o que no tengáis acceso a internet, o a cualquier otro motivo que se me ocurra. No, el motivo por el que no leeréis esta entrada es porque, sencillamente NADIE SE ACERCÓ A AYUDAR.

Yo iba con una niña en la silla, mirándonos con cara de susto, y la otra en brazos, llorando desconsoladamente y sangrando de la boca (bastante) y con las manos con sangre de tocarse la herida. Lo único que obtuve fueron 2 servilletas de papel de un dependiente cuando me acerqué a su mostrador que me tendió sin casi mirarme (procurando no cruzar su mirada con la mía) y que me las ofreció para “limpiar la sangre que gotea”. No fuese que llenase de sangre el surtido de productos cántabros, y al tener que reponerlos el Corte Inglés entrase en pérdidas.

Bueno, realmente también recibí otra cosa que casi me enfadó más: miradas cargadas de reproche por parte de algunas personas (la diablilla, con el susto y el dolor no hacía más que llamar a su “mami”, pero la MR no estaba con nosotros). Y tal fueron las miradas que estaba convencido que alguien al final acabaría llamando a la policía para que me detuviesen por maltrato.

De verdad, gracias a todos por ayudarme a enfrentarme a un accidente como este solo. Sé que lo habéis hecho por mí, para que me sienta realizado y me llene de orgullo de padre por haber tratado bien la situación, haber curado a la diablilla y hacer, a base de cariños, que poco a poco se le fuese pasando la congoja.

duerme, mi niña

03/08/2010 Deja un comentario

Hoy se me ha hecho tarde. Me he quedado más de la cuenta viendo la televisión para ver cómo terminaba esa película, que aunque era una de las peores que he visto en mucho tiempo, me asaltaba la duda de ver cómo el equipo de guionistas, director, actores y demás gente implicada intentaba dar un sentido al cúmulo de despropósitos que habían ido presentando durante algo más de una hora. Pero fue en vano. No entendí nada.

Sea como fuere, y por muy tarde que sea no puedo irme ya a la cama. No. Antes de meterme definitivamente entre las sábanas, tengo que verte. Me da lo mismo la hora que sea, que el reloj ya haya pasado de la media noche y que en menos de cinco horas tenga que estar en pie para ir a trabajar.

Después de un día rutinario que se compone de un madrugón de la leche, un trabajo que no me llena y que lo hago porque no me queda más remedio, comer un bocadillo a todo correr con otros compañeros que están igual que yo (igual de cansados/asqueados), volver al trabajo a pelearme con otra gente que también está cansada, y llegar a casa con pocas fuerzas para jugar contigo (perdóname), hay un momento en el que me reconcilio con el mundo y me da fuerzas para enfrentarme al día siguiente: cuando te veo dormir.

Por la noche, aunque tú no lo sepas, me gusta meter primero la cabeza entre el marco y la puerta entreabierta, para oír tu fuerte respiración, esa que si no fuese porque eres una niña preciosa y los ruiditos saliesen de una persona adulta diría que son ronquidos. Pero no, viniendo de ti sólo pueden ser dulces sonidos de una respiración tranquila. Tras un rato de estar escuchando, abro más la puerta, intentando que no entre luz, para acercarme a tu cama. Y casi todas las noches consigues que se me escape una sonrisa: nunca, ni siquiera en invierno, estás con las sábanas y la manta o el edredón por encima. Muchas veces ni siquiera tienes las almohadas en su sitio. Y hay ocasiones en las que me haces pensar que en lugar de una niña eres una muñeca de trapo: unas extremidades humanas no pueden estar en las posiciones en las que las dejas sin que al día siguiente se cobren las consecuencias. O al menos yo no puedo.

Pero lo que más me gusta es verte la cara. Irradias tranquilidad. Una ternura como no se puede explicar. Podría quedarme horas enteras mirándote. Pero con estos minutos has conseguido darme energías para poder aguantar otro día más luchando lejos de tí.

Descargar en pdf: Descargar 'Duerme, mi niña'

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Hilando temas

27/07/2010 2 comentarios

Creo que ya lo he comentado alguna vez, pero os voy a dejar aquí otra muestra de la “oratoria” de la diablilla mayor.

Tiene 3 años, y creo que puede estar varias horas sin callar, concatenando un tema con otro vengan o no a cuento.

El domingo, en el rato que tardamos en ir a por el pan y volver a casa, consiguieron las dos brujillas ponerme la cabeza como un auténtico bombo. La mayor cotorreando sin parar, y la pequeña poniendo la banda sonora con sus grititos, que a ella igual le parecen palabras, pero os puedo asegurar que no lo son. Ni de lejos. Pero lo más destacable era el monólogo que nos estaba contando. Situación: vamos los tres a por el pan, las dos diablillas y yo. Para ir a la tienda tenemos que cruzar una carretera, así que las digo que me den la mano. Y como la peque no quiere darme la mano, la diablilla grande ejerce de hermana mayor.

-Hay que dar la manita para cruzar, porque los que no dan la manita son los perros, que no dan la manita porque no saben, pero nosotros tenemos que dar la manita a papatoto, pero los perros no tienen papá, tienen dueño, porque los papás de los perritos son los dueños, porque no tienen papá, pero tienen dueño, y tienes que dar la manita porque eres pequeña, yo soy ya grande pero le doy la manita a papatoto, porque para cruzar hay que darle la mano, porque tú eres pequeña y tienes que darle la mano, pero yo soy grande y también le doy la mano, que eres pequeña, pero no eres un bebé, eres grande, pero pequeña, y no llegas al cielo, que mira el cielo, hoy no hay nubes, hoy vamos a ir a la piscina, que no hay nubes, porque si hay nubes no podemos ir a la piscina, que en la piscina si llueve nos mojamos, que no tiene puertas, cuando tiene puertas, si llueve no nos mojamos, en casa no nos mojamos porque tiene puertas, pero en la piscina sí, pero a la piscina no vamos en coche, que vamos andando, en coche vamos a Faunia, y mi pato ha ido a faunia, y ha ido a la piscina, pero mi pato está ahora en faunia así que no le vamos a ver en la piscina, mi tortuga también está en faunia, pero no ha ido a la tortuga, y mi pato ha llevado a la tortuga a faunia, porque ya ha estado en la piscina, y ahora está en faunia,…

Todo esto (y más)  lo dijo la diablilla mayor, y casi sin respirar.

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Qué juventud

23/07/2010 Deja un comentario

Ya he comentado alguna que otra vez que lo de el tiempo (no el meteorológico, si no el de los relojes y los calendarios) la diablilla mayor no lo lleva muy bien. O hace como que no lo lleva muy bien.

Anoche durante la cena pasó esto:

– ¿Papacuti, qué voy a comer hoy en los compis?

– No, cariño, hoy ya has comido en los compis.

– ¿y qué voy a comer hoy en los compis?

– Que no, que hoy ya has comido, Mañana vas a comer macarrones.

– No, mañana no, ¿qué voy a comer hoy en los compis?

– Que no, cariño, que hoy ya has estado en los compis, y has salido, y nos hemos bañado y estás cenando. Mañana vuelves a ir, y mañana vas a comer.

– Papatoto, ¿qué voy a come hoy en los compis?

– Pero que no, cariño, que hoy ya no comes, mañana vas a comer.

– Que no, papatoto, que mañana no, ¿qué voy a comer hoy en los compis?

– Cariño, que hoy ya no hay compis, ya has estado. Mañana vuelves.

– ¿y qué voy a comer hoy en los compis?

– Pero brujilla, ¿tú me estás tomando el pelo?

– Sí.

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