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Ser Padre

12/11/2010 Deja un comentario

Me había llegado este milio hace tiempo cuando no tenía hijos, pero ayer mi MR me lo volvió a enviar y se en la actual situación se lee con distintos ojos.

SER PADRES EN 10 LECCIONES:

1) Para vivir la experiencia del embarazo: cuélguese una bolsa de garbanzos a la altura de la barriga, agregando un puñado todos los días durante nueve meses. Luego de los nueve meses, abra la bolsa y retire el 90% de los garbanzos.

2) Antes de lanzarse a tener hijos, busque una pareja que ya los tenga y sométalos a estudio. Critique sus métodos para imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiera maneras de mejorar el comportamiento de los niños a la hora de acostarse, ir a hacer pipí o comer. Aproveche, será la última vez que tendrá todas las respuestas.

3) Para hacerse una IDEA de cómo serán las noches, consiga un almohadón húmedo de entre 4 y 6 kilos, y recorra el salón llevándolo en brazos, sin sentarse, desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelte el almohadón, ponga el despertador para que suene a las 12 y duerma. Cuando a las 12 suene el despertador, levántese y vuelva a pasear el almohadón por el salón mientras canta canciones de cuna en la oscuridad. Repetir a las 2 AM a las 4 AM y a las 6 AM. Opcional: a las 4 AM puede dar una vuelta en coche con el almohadón. Siga esta rutina durante 5 años. Ponga siempre buena cara.

4) ¿Es posible aguantar a los niños dentro de casa? Para averiguarlo, unte nocilla en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconda un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y déjelo ahí durante todo el verano. Meta los dedos en las macetas y luego arrástrelos por las paredes más Limpias. Dibuje encima de las manchas con lápices de color. Compre 5  cachorritos de doberman y déjelos retozar en su dormitorio.

5) Vestir a un niño pequeño es simple: primero, compre un pulpo, pídale al verdulero una bolsa de red y trate de introducir el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. No se aflija, le puede dedicar toda la mañana.

6) Niños en edad escolar: Guarde una caja de huevos (vacía). Usando una tijera y unos rotuladores, conviértala en un gracioso cocodrilo. Ahora junte un envase tetra-brik, una pelota de ping-pong y un paquete de cereales vacío y construya una réplica exacta de la Torre Eiffel. Comience este trabajo a las 11 de la noche, que sería la hora en la que se entera que ES PARA MAÑANA. ¡Excelente! Ahora espere las críticas de la maestra.

7) Cambie el coche de dos puertas por una camioneta. Y no la lave nunca más. Después de todo, es un auto familiar, sin valor de reventa. Compre un helado de chocolate y aplástelo en la guantera. Meta dos monedas de 10 cts. en el compact. Compre un paquete familiar de galletitas dulces. Macháquelas un buen rato sobre los asientos traseros. Salga del coche, y  arañe ambos lados del vehículo con la llave. ¡Perfecto!

8) Vaya al supermercado. Lleve consigo lo más parecido que encuentre a un niño de menos de cuatro años (una cabra adulta es ideal). Si piensa tener más de un hijo, lleve dos cabras sueltas. Haga la compra para una semana sin perder de vista las cabras. Mantenga discusiones con los encargados de seguridad del supermercado, subiendo en el escalafón (pero siempre sin perder de vista a las cabras). Cuando llegue al gerente, cambie de supermercado.

9) Darle de comer a un niño: Compre un melón, vacíelo, y hágale un pequeño agujero en un costado. Cuélguelo del techo y déle un golpe para que se balancee. Ahora tome un plato con puré de calabaza. Trate de meter cucharadas de puré dentro del melón, mientras simula ser un avión. Siga intentándolo hasta terminar la mitad del puré. El resto, viértalo sobre  su regazo, y desparrame bastante en el suelo.

10) El aseo de la criatura: Consiga un gato adulto (preferentemente callejero o semisalvaje). Póngase su mejor traje si es hombre o medias y zapatos de tacón alto si es mujer. Llene la bañera con agua tibia y juguetes de goma. Acto seguido introduzca el gato y lávelo con champú. Luego de enjuagarlo y secarlo con una toalla, siga el procedimiento indicado previamente con el pulpo y la bolsa de red. Repetir todas las noches durante 5 años.

Si logra superar estos pasos, usted puede tener hijos cuando lo desee. El resto es lo mejor que le podrá pasar en su vida.

Dicen que es de gomaespuma.

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Preguntas inocentes

10/11/2010 2 comentarios

Todavía no estamos preparados para ciertas cosas.

Nuestras diablillas son muy pequeñas y hay temas en los que todavía no hemos pensado sobre cómo plantearlos.

Sí que tenemos unas ideas generales, y unos bocetos de cómo queremos educarlas, pero todavía son muy jóvenes para meternos en algunos berenjenales. O eso pensábamos.

Hace unos días, la diablilla mayor cogió a la MR desprevenida y le lanzó una pregunta ahí, a bocajarro, sin anestesia ni nada:

– Mamá, los bebés nacen de la tripita de las mamás, no?

– Sí, cariño. – Como ya llevamos un tiempo con ella, MR intuyó que la pregunta no se iba a quedar ahí. Estaba en lo cierto.

– Vale, pero ¿cómo se meten ahí los bebés?

– Eh… esto… pues cuando se quieren mucho el papá y la mamá,…, y… deciden tener un hijito, pues… ponen al bebé en la tripita… y… (Pero qué le cuento yo a esta?!?!?!)

– Sí, pero ¿cómo se mete ahí un bebé?

En ese momento, MR echó fuera balones, y parece que la diablilla o bien calmó su curiosidad o piensa que sus padres no tienen muy claro el tema de los bebés.

Es por esto que me acerqué a una librería a ver si había algo que nos diese una idea de cómo plantear la respuesta. Y es que no queremos meterle ideas raras, pero tampoco darla demasiada información y que en su cabecita de menos de 4 años se haga un lío, o piense cosas raras.

Buscando por la red, he visto esto. Aunque creo que es demasiado explícito para tan temprana edad, pero para un futuro creo que lo usaré.

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Tendencias Literarias

15/10/2010 3 comentarios

Me he acercado a la fnac a buscar unos libros de esos que ayudan a los padres primerizos un poco.

Pero lo que tenía en mente era un poco… específico, por no decir raro directamente.

Me costó un poco encontrar la sección donde podía encontrarlo, pero al final dí con ella: estaba en la parte de psicología infantil. Al lado de mi gran amado Dr Estivil. Y de otros libros que… bueno, creo que sería interesante echarles un vistazo más detenido en otro momento, sólo que ayer no tenía tiempo para ello.

A lo que iba, que como siempre, me voy por las ramas. Y es que buscando algo de lo que quería (no buscaba un libro en concreto, si no sobre un tema para ver qué tenían) ví que de la temática que me interesaba (que creo que es algo normal) sólo había 3 ó 4 libros, en cambio, de los que había unos cuantos era de “Cómo explicar a los niños que os divorciáis”.

No sé, la verdad es que me sorprendió un poco ver lo que va demandando la gente, porque me imagino que la fnac, como negocio que es, intentará cubrir las necesidades de sus clientes atendiendo a sus peticiones.

Y si os habéis quedado con la duda de qué es lo que estaba buscando… ya lo comentaré en otro post. O no. 😉

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El tiempo va pasando y…

13/09/2010 Deja un comentario

las diablillas se van haciendo mayores.

Ayer la MR y yo estuvimos desmontando y empaquetando la cuna que nos ha acompañado en estos casi 4 últimos años, y que ha protegido, sujetado, cobijado,… a nuestras dos peques. Les ha servido para dormir, soñar, jugar, como almacén de peluches, como barco pirata, como cama elástica (esto muy pocas veces, y sólo cuando estábamos distraídos)…

Han pasado ahí la mayor parte de sus (por ahora) cortas vidas.

Han tenido noches placenteras en las que han dormido todo el tiempo sin despertarse ni siquiera para beber y otras en las que parecía que habíamos puesto pinchos y acabábamos llevándolas a nuestra cama.

Hemos tenido que hacer inventos para elevar el colchón y minimizar los accesos de tos, y otras veces proteger las cuatro esquinas (no sólo la cabecera) con cojines o peluches porque estaban guerreras y estaban continuamente dando vueltas.

Hemos perdido horas buscando chupetes para luego encontrarlos entre el colchón y el somier, puestos por las brujillas que parecía que estaban jugando al tesoro escondido.

Han tenido en ella su punto de partida para la independencia, separándose de nuestro lado para dormir.

Y ahora, ese recipiente está embalado y guardado, quién sabe por cuánto tiempo.

Las diablillas se van haciendo mayores.

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Medicina moderna

08/09/2010 1 comentario

Estamos en el siglo XXI. Vale, recién empezado como quien dice, pero creo que no estaría mal que algunas técnicas médicas mejorasen un poco.

Concretamente me refiero al tema de las radiografías. ¿De verdad que no existe ninguna otra forma de “ver” si hay algo que no esté bien? Es que me resulta un tanto curioso que la única forma de comprobar si hay algo roto sea situarte en una postura que te obliga a forzar la zona dañada, y mientras te piden (de forma más o menos amable, dependiendo del auxiliar que atienda y la hora del día) que no te muevas, que no respires, que estés quieto, te bombardean con radiación proveniente de elementos con nombres tan exóticos como el Iridio. Para que luego te digan: uy, perdone, pero se ha movido al respirar y se ve borrosa, vamos a tener que repetirla.

Pero señores, que esto se inventó hace más de un siglo.

Todo esto viene a colación porque la diablilla menor ha hecho un placaje a la mayor. Con la mala suerte de que estaban encima de la cama, no muy cerca del borde, pero lo suficiente para que del impulso se hayan caído al suelo. Y la mayor se ha llevado la peor parte. Ha caído de cabeza, torciéndose el cuello.

Y es que esta vez no ha sido la que más suerte hemos tenido en el hospital. Vale que si llega un niño con fiebre y que casi no se mueve, es fácil auscultarle, pero no creo que los niños que llegan con esguinces o roturas de huesos se queden tranquilitos mientras les examinan, forzándoles a mover las partes afectadas. El caso es que la pobre se ha llevado un disgusto muy grande, ha estado horas llorando y con la congoja, para que al final nos receten un antiinflamatorio y “es que no se puede ver bien, pero si hace cosas raras, la traéis de nuevo”. Vamos, que si empieza a trepar por las paredes, recitar todos los decimales del número Pi, o quiere ver Sálvame, la llevo, no? Porque “cosas raras” es un término clínico que no conozco muy bien.

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