Inicio > relato > Niños

Niños

Estaban todos juntos, de diferentes edades: niños que apenas sabían andar al lado de otros que ya casi debían afeitarse. También compartían el tiempo y el espacio ambos sexos, descubriendo sus cuerpos sin tapujos, sin miedos, sin tabús.

Se reunían en lo que podía llamarse la plaza del pueblo, pero eso era sólo el punto de partida, cuando llegaban todos, salían a ver el mundo, a conocerlo, a recorrerlo y experimentar por sí mismos.

Un día llegó un nuevo adulto, y comenzó a explicar el origen de las cosas, de dónde venían. Pero realmente no eran explicaciones: propalaba axiomas. Supuestas verdades que no admitían razonamientos. Eran porque eran.

Primero, comenzó con verdades que a todos les parecían evidentes. Los muchachos las aceptaron porque eran lo que veían en su día a día. Poco a poco, gracias a su dominio de la retórica, el nuevo instructor consiguió aumentar el alcance de sus silogismos. Algunos de ellos estaban ligeramente “cogidos por los pelos”, y chirriaban en las, hasta ahora, abiertas mentes  de la juventud. Pero, como en el cuento del traje nuevo del emperador, nadie se atrevía a levantar la voz, por miedo a quedar como un inepto. Así, los nuevos conceptos fueron calando en los niños y niñas, y la nueva forma de aprender, que era simplemente aceptar lo que un supuesto maestro superior expresaba, se hizo la forma común de extender los conocimientos.

Pero un día, un niño que no era el más mayor, ni el más joven, ni el más inteligente, ni el más lento, lanzó una pregunta en respuesta a uno de los acostumbrados asertos:

¿por qué?

Y de nuevo, al igual que en el cuento del traje, la pregunta se extendió entre todos los oyentes. Comenzaron a cuestionar lo que habían aprendido. Se preguntaban entre ellos, los mayores ayudando a los pequeños a vencer el temor a cuestionar a un adulto, las mujeres, con cierto punto más de curiosidad, intentando investigar si lo que les habían tratado de inculcar era cierto o no. Y en definitiva, dando la vuelta a todo lo que creían conocer, como hacían antaño.

Cuando el nuevo instructor se percató de lo que estaba sucediendo, reunió a los responsables del pueblo y, de nuevo haciendo uso de sus dotes dialécticas, logró convencer a los que ostentaban el poder que había que reestructurar la forma en la que se formaba a los niños.

Y propuso separarles según edades.

Y propuso segregarles por sexos.

Y propuso dividirles en base a su intelecto.

Y propuso encerrarles en recintos cerrados.

Y consiguió matar el ansia de conocimiento de los pequeños.

Y logró controlar a las nuevas generaciones, creando una cadena de montaje de seres humanos.

 

Para más relatos, pásate por aquí.

Categorías:relato Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: