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Incivismo

Hace unos días que he tenido que dejar mi habitual forma de movilidad para ir a trabajar y he vuelto al (maravilloso, genial, impresionante) sistema de transporte público de Madrid.

Sí, justo ahora que suben (una burrada) las tarifas.

Una de las cosas buenas es que mis horas de utilización no son las habituales del resto de mortales, y así consigo evitar las aglomeraciones que en otras épocas he tenido que sufrir.

Pero a lo que iba, que me distraigo. Otra de las (tantas) cosas que me ponen de los nervios son las vacas del STP (no, no me refiero a los Stone Temple Pilots, o a los Servicios Técnicos Portuarios, si no al Sistema de Transporte Público). Con este apelativo no quiero denigrar a los pobres bovinos, que bastante tienen con aguantar que les saquemos la leche, les hagamos filetes y nos los comamos, no. Lo que quiero dar a entender es a ese grupo de gente que cuando se monta en un medio de transporte parece que emplea su única neurona en no defecar en medio de todos. Y no siempre lo consiguen a juzgar por el olor.

Por un lado, están los que se lanzan a por los asientos libres y se pierden en su inmenso espacio interior o incrustan la nariz en cualquier papel con letras que lleven en las manos (sirve tanto un periódico gratuito como los ingredientes de un Tigretón), todo para no levantar la vista y cruzar su mirada con la de una embarazada o alguien mayor que vaya de pie y se vean en la obligación moral de cederle el asiento. Aunque la gestante les pegue con su tripa en la cara no se dan por aludidos.

Pero otro grupo que me gusta más aún si cabe son los… cómo definirlos con una palabra… ya: los espantapájaros. Donde aterricen ahí se quedan, y el serrín de la sesera no les deja discurrir que igual no estaría mal que se apartasen un poco para dejar pasar a las personas que desean bajar o montar en el vagón. Una variante de éstos son aquellos que, esperando en el andén, se plantan delante de la puerta sin dejar salir a los viajeros que quieren abandonar el convoy, y ni se mueven ni dan señales de vida (inteligente).

¿Se te ocurre alguna tribu más que tenga su hábitat natural en los trenes o autobuses de esta nuestra Comunidad?

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  1. Friend
    25/04/2012 en 14:51

    Claro que hay más!!!!

    El abuelo paliquero: Persona de cierta edad que a pesar de verte interesado en la lectura de un libro, hablando con otra persona o incluso dormido, como se te ocurra dar la más mínima muestra de estado no comatoso te está machacando tooodo el camino con historietas. A mi se me pegan como lapas ya que en el fondo me producen ternura y no les espanto 😛

    El generoso: siempre hay alguien que cree que su música es la mejor y, en su filantropía infinita, decide compartirla con el resto de los viajeros. Por lo general se trata de personas muy jóvenes y con una gorra demasiado ajustada que no digo yo que sea la causa pero que sospecho podría tener mucho que ver…

    Las gallinas cluecas: Si, lo se, suena sexista pero siempre son grupitos de mujeres de mediana edad que van hablando a gritos y riendo entre ellas. Estas me caen bien ya que pese a lo escandaloso de su actitud aportan un poco de vidilla y alegría al ambiente previo a la llegada al curro.

    El/ la por si no tenías bastante: Si, siempre que el sistema de trasporte público va demasiado lleno o hay cualquier avería, además de sufrir estos contratiempos aparece un element@ que expresa, durante horas si le dejan, su malestar a voz en grito. Igual creen que si no comparten con el resto de la humanidad lo malo de la situación no se van a percatar de ella…

    Las expertas en tuning: Muchachas que saltan de la cama, se ponen la ropa y salen a la calle para, en el trasporte público, hacer lo que tendrían que haber hecho en el baño de sus casas (más que nada para no llenarlo to de pelos y restos de maquillaje) Las he visto con cepillos, lacas, pringues de todos los colores,… amos unas joyitas. Que una cosa es un retoque y otra que parece que son agentes de la cia despistando a un perseguidor. Amos que igual, igual que la cortina de humo del lluvia de estrellas (jo que vieja es una…)

    L@s limpit@s: Personas que de buena mañana salen de sus casas apestando a sobaco viejuno y que piensan que eso del agua y jabón (no digamos ya el desodorante!) es cosa de ricos y que lo natural es compartir esa fragancia suya con sus congéneres.

    A parte de estos solo recuerdo los clásicos carteristas, pedigüeños de la flautilla y a mis favoritos: los “metedores de mano” o “rozadores de cebolleta” que hacen que no eche nada de menos mis tiempos de usuaria diaria de estos magníficos medios de transporte.

  2. 26/04/2012 en 06:22

    huala! Pero si es más largo el comentario que la entrada del blog!!! jejeje

    De esos grupos al único que tengo también localizado es al de la música a tope (generalmente reggetón). Por suerte, a mis horas, la mayoría van dormidos así que me libro de varios de esos.

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