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Archive for 30 abril 2012

Cine familiar

30/04/2012 2 comentarios

Este finde hemos podido ir al cine otra vez (y van 2 veces en lo que va de año… todo un logro!!!) y como de la película se ha hablado mucho, y se seguirá haciendo, sólo voy a decir que a mí me gustó, aunque a mi MR no tanto. Como viene siendo habitual, el que más destaca es Robert Downey Jr, y sus comentarios / conversaciones son lo mejor del film. Creo que ha sido todo un acierto que se haya encargado de ella Josh Whedon, y que haya a portado su toque personal.

Pero no, este post no va a ser una crítica sobre la película, si no sobre los cines. En concreto, sobre YELMO CINES. Aunque creo que el resto de cadenas se comportan de forma similar.

Primero, unos antecedentes:

1.- Conseguimos tener un ratillo para ir al cine. Con las diablillas, cuando podemos “escaparnos” tenemos que resolver un problema irresoluble. Así que en lugar de a dónde nos gustaría ir es más bien a dónde nos da tiempo. Así que acabamos en los cines del centro comercial Islazul. Con otros 15 millones de personas.

2.- Como primero dejamos a las peques dormidas, la sesión que mejor nos venía era la de las 23:15 (recordad la hora)

3.- Como la película dura más de 2 horas, verla en 3D no nos parecía buena idea, así que optamos por el clásico 2D.

Con estas tres premisas, nos dirigimos al cine a comprar las entradas. Y aquí obtuvimos la primera pista de que no iba a resultar la noche idílica que teníamos pensada: Unas colas en taquilla de miedo.

Me acerco a las máquinas para sacar las entradas, y están todas con un cartelito encima de “Disculpen las molestias, pero esto no funciona”. Nos ponemos a la cola. Pero hay algo que me mosquea, así que mientras mi MR está guardando nuestro turno, me voy a uno de los terminales, aparto el papel, me pongo a enredar y… voilá! Funciona. Así que llegamos a la conclusión de que los habían quitado para evitar problemas o lo que sea. Y esto no sería mayor inconveniente si hubiesen decidido poner a más gente en las taquillas!!! Al final, cuando la gente bloqueaba el paso debieron pensar que igual era mejor abrir 2 más. Gracias mentes pensantes!!!

Al final, cuando conseguimos nuestros tickets, y vamos a entrar, nada más asomar la cabeza hacia las butacas vemos en la primera fila algo que nos deja boquiabiertos: Una familia (los progenitores eran un Cani y una Jessy) con todos sus miembros… hasta un bebé de unos 6 meses!!!! Que por cierto, estaba cenando a esa hora, recuerdo, las 23:15.

Todavía estábamos impactados, cuando nos fijamos y vemos una cantidad de niños impresionante: habría por lo meno 6 de menos de 2 años y más de una docena menores de 7.

Pero lo que más nos “gustó” fueron los jdskhjjsdhfsd que se sentaron en nuestra misma fila: dos familias (again, Cani-Jessy) con dos bebés en brazos y un crío de unos 2-3 años.

Por supuesto, los peques, como no podía ser de otra forma, al de nada de empezar la película se pusieron a llorar, gritar y demás. Pero claro, los (jodíos) padres no querían perderse nada, así que aguantaron ahí un buen rato.

De verdad, ¿no hay nadie que pueda decirles a estas personas que no se puede ir con bebés de menos de un año a esas horas a ver una película de estas características?

Dónde están los responsables de esos cines para decirles: mira, no, con niños tan pequeños no poséis ver esa película.

¿Es que sólo miran el número de entradas vendidas?

Pues que lo sepan: unos cines a los que no creo que volvamos.

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Diabliccionario

27/04/2012 Deja un comentario

Un par de nuevas (y cortas) anecdotillas de la diablilla menor.

La primera, las dos sentadas en el sofá de la sala. Empieza la mayor a pedir que  la ponga una película. Después de varias veces de pedirla que repita el título descubro que se refiere a Shrek 2. Mientras la busco y se la pongo, empieza la mayor:

– Shreeek 2, Shreeeeek 2, Shreeeeek 2….

Entonces se une la peque toda emocionada, a botar en el sofá (sin saber muy bien qué está diciendo su hermana):

– Chéeee 2, Cheeeee 2, Cheeee….

Se para, se pone seria, se gira hacia la diablilla mayor, la coge del brazo y la pregunta:

– Pera, ¿Has dicho la 2?

-Sí

– Ah, bueno… Chéeee 2, Chéeeee 2, Chéeee 2…

De verdad, hay momentos en los que no puedo ni imaginarme qué composición de lugar se hace en esa cabecita, más que nada porque hasta ahora, cada vez que su hermana pedía la película del bicho verde ese ella quería ver cualquier otra (generalmente a Rapunzel). Será que la que no la gusta es la 1.

 

La segunda ocurrió hace un par de días. Está la peque sentada en el wc, haciendo sus cosillas, cuando me dice que ha terminado, así que la doy un trozo de papel higiénico y la digo:

– Toma un papelito

Y contesta (literalmente):

– Para limpiar el piiiiiiiiprtzzzzzz

Nos ha salido una niña poetisa (y autocensora)!!!

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Serán josdepiiiiiii estos banqueros

26/04/2012 3 comentarios

Ahora sueltan los bancos que concederán créditos si se les libra del ladrillo.

¿Saben lo que pueden hacer con sus ladrillos, señores banqueros?

Es decir, que un mindundi con hipoteca (como un menda) al que se le ha complicado la vida por culpa de banqueros que han jugado a la ruleta con nuestro dinero (ya podría haber sido la rusa, ya) le dicen que sea responsable, que apechugue con lo que ha firmado y que debe un pastón al banco que tiene que pagar sí o sí.

Pero los malnacidos de los dirigentes de estas entidades bancarias que se han dedicado a sacarnos todo el dinero posible (y parte del imposible) dicen que aquellas casas, edificios o urbanizaciones que han comprado porque pensaban que se iban a forrar y que iban a sacar un rendimiento al dinero del 500%, como ahora no pueden rentabilizarlas, que se las lleve alguien para que no les afecten en sus balances, no vaya a ser que en el próximo ejercicio tengan una DISMINUCIÓN de BENEFICIOS y a los pobres jefazos haya que rebajarles los bonus y ya no van a poder comprarse el nuevo Maseratti que han sacado los de Bolonia.

Pues yo expongo otra condición:

Si el banco me perdona la hipoteca, me comprometo a hacer más gasto en los comercios de mi barrio, a comer en restaurantes más a menudo y a hacer turismo por todo lo alto.

Y eso sí que iba a reactivar la economía y salvaría cientos de miles de puestos de trabajo.

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Incivismo

25/04/2012 2 comentarios

Hace unos días que he tenido que dejar mi habitual forma de movilidad para ir a trabajar y he vuelto al (maravilloso, genial, impresionante) sistema de transporte público de Madrid.

Sí, justo ahora que suben (una burrada) las tarifas.

Una de las cosas buenas es que mis horas de utilización no son las habituales del resto de mortales, y así consigo evitar las aglomeraciones que en otras épocas he tenido que sufrir.

Pero a lo que iba, que me distraigo. Otra de las (tantas) cosas que me ponen de los nervios son las vacas del STP (no, no me refiero a los Stone Temple Pilots, o a los Servicios Técnicos Portuarios, si no al Sistema de Transporte Público). Con este apelativo no quiero denigrar a los pobres bovinos, que bastante tienen con aguantar que les saquemos la leche, les hagamos filetes y nos los comamos, no. Lo que quiero dar a entender es a ese grupo de gente que cuando se monta en un medio de transporte parece que emplea su única neurona en no defecar en medio de todos. Y no siempre lo consiguen a juzgar por el olor.

Por un lado, están los que se lanzan a por los asientos libres y se pierden en su inmenso espacio interior o incrustan la nariz en cualquier papel con letras que lleven en las manos (sirve tanto un periódico gratuito como los ingredientes de un Tigretón), todo para no levantar la vista y cruzar su mirada con la de una embarazada o alguien mayor que vaya de pie y se vean en la obligación moral de cederle el asiento. Aunque la gestante les pegue con su tripa en la cara no se dan por aludidos.

Pero otro grupo que me gusta más aún si cabe son los… cómo definirlos con una palabra… ya: los espantapájaros. Donde aterricen ahí se quedan, y el serrín de la sesera no les deja discurrir que igual no estaría mal que se apartasen un poco para dejar pasar a las personas que desean bajar o montar en el vagón. Una variante de éstos son aquellos que, esperando en el andén, se plantan delante de la puerta sin dejar salir a los viajeros que quieren abandonar el convoy, y ni se mueven ni dan señales de vida (inteligente).

¿Se te ocurre alguna tribu más que tenga su hábitat natural en los trenes o autobuses de esta nuestra Comunidad?

Más homeopatía

24/04/2012 2 comentarios

Aunque aquí en España parece que eso de la homeopatía cada vez recibe más adeptos y atención, e incluso se dan conferencias y cursos de homeopatía en algunas universidades, hay otros países por ahí que parece que se toman las cosas en serio y se dedican a investigar:

En Australia, el Consejo de Investigación Biomédica (vamos, unos mindundis) ha publicado un documento (en inglés) en el que indican que no les parece ético que los profesionales de la medicina prescriban productos homeopáticos ya que estos no han demostrado su eficacia.

También  añaden que un “medicamento” (tómese este apelativo con toda la precaución posible) homeopático no ha demostrado más eficacia que un placebo, y que el riesgo que ésto entraña es que un paciente deje una medicación beneficiosa para sustituirla por agua con un poco de azúcar o sal.

Los autores de este documento han contestado a las supuestas bases científicas de los promotores de la homeopatía que se basan en que “lo similar cura lo similar”, tal vez tomando como referencia los dibujos animados en los que para curar un dolor de cabeza provocado por un golpe pegan un martillazo, y han atacado también las “ultradiluciones”, aunque aquí no les auguro un gran éxito en su lucha, ya que según la homeopatía las disoluciones tan diluidas “escapan de las leyes generales que rigen la materia”, así que no hay estudio posible que pueda sacar de sus (erróneas) conclusiones a los homeópatas.

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El Visitante del Laberinto

23/04/2012 Deja un comentario

Voy a empezar una nueva sección (y con esta llevo ya… puf!) en la que iré poniendo los libros que van cayendo. Y para empezar, qué mejor libro que uno que ha hecho que me plantee una cuestión a la hora de abordar uno de estos trastos todo llenos de letras: ¿tengo que informarme antes de leer algo o mejor ir con la mente en blanco y dejar que te sorprenda?

A priori parece que la opción primera sería la más aconsejable, pero hay ocasiones en los que enfrentarse a una buena historia sin saber por dónde te van a atacar puede ser una experiencia única e irrepetible. Así que me lancé de cabeza a por esta novela… y la primera en la frente

El Visitante del Laberinto es una novela de fantasía donde salen caballeros, un dragón, algún pirata despistado,… orientado todo a un público juvenil. La longitud del texto (dependiendo de la encuadernación, unas 100 – 150 páginas) debió hacerme sospechar, pero ná, a por él que fui.

Y seguramente para alguien que ronde los 15 años puede ser una lectura entretenida, amena y asequible, con ganas de desgranar el siguiente capítulo. Pero lamentablemente no es mi caso.

Eso sí, como tengo un “problema” y es que no puedo dejar un libro a la mitad, acabó cayendo enterito.

Así que resumiendo: si tienes más de 18 años, si lo lees que sea bajo tu propia responsabilidad, si eres más joven, puede gustarte, siempre y cuando no te echen para atrás las historias de fantasía.

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Timopatía

20/04/2012 1 comentario

El año nuevo, a parte de algún kilo de más, un poco de pelo menos y una subida escandalosa de todos los recibos nos ha dejado también un cambio de médicos en el centro de salud.

El médico de “los mayores”, aunque seguramente habremos ido a peor porque la anterior doctora era bastante buena, tampoco me preocupa mucho, ya que (por suerte) no le visitamos mucho, y son cosas puntuales “estándar”: que si las medicinas para la alergia primaveral, que si algún caso de gripe o algo parecido,… Vamos, nada raro.

El problema es que nos han cambiado también a la pediatra de los diablillos, y con este cambio sí que creo que hemos ido a peor, básicamente por un detalle: le gusta recetar homeopatía.

Y claro, aunque me olía algo raro, tampoco estaba muy seguro, así que me he puesto a investigar un poco acerca de lo que nos recetó: un “medicamento” denominado Euphorbium.

En principio deberíamos estar agradecidos, en primer lugar a la doctora por recetarnos algo tan tan tan bueno. En segundo lugar a la empresa por dejarnos este elixir de la vida a tan módico precio. ¡Qué son unos míseros 20-30 euros cuando te están asegurando la salud de tus hijos y de todo bicho viviente que se encuentre a 136 metros a la redonda!

Lo que pasa, que luego miras la composición y (por lo menos a mí) me empiezan a asaltar las dudas:

En cada 100g de producto se encuentra: 1g de Euphorbium D4, o 1g de Hydragyrum biiodatum D8.

Y dices, vaya, el Euphorbium ese (que cura casi todo) está al 1%. Bueno, algo hará. Pero… ¿Qué es ese D4, o el D8 o el D10 que aparece en otros ingredientes?

Así que sigues informándote y descubres que las D esas indican una “dilución” en la que se procede de la siguiente forma:

Se coge el disolvente (agua o alcohol) y se pone 9 partes y 1 parte del principio activo. Así tenemos algo disuelto al 10%. Acto seguido se hace lo mismo otra vez: 9 partes de disolvente (agua o alcohol) y 1 parte de la disolución del paso anterior (que ya está al 10%). Y obtienes otra disolución ahora al 1%.

El número al lado de la D indica las veces que se repiten estos pasos. Así, algo D4 es una disolución al 0.001%

Pero es que además, realmente el producto tiene un 1% de esa disolución, así que realmente, en el caso del Euphorbium su concentración es del 0.0001%.

Es decir, que hay más posibilidades de encontrar una aguja en un pajar. Por no hablar de los que están al D8 o D10. Que sería más o menos el equivalente a tener una piscina olímpica llena de agua y echar una gota de algo con un cuentagotas.

Pero claro, la homeopatía se basa en que cuanto más disuelto esté el principio más activo es, así que se escudan en eso.

 

Luego están los resultados de la “medicina”, que en nuestra hija han sido una miaja positivos … pero claro, porque lo que tenía eran mocos en la nariz y lo que hacíamos con el brebaje homeopático era pulverizarlo en la nariz (este “modelo” es de spray nasal). Vamos, lo que se ha recomendado toda la vida: un poco de agua con sal por cada fosa nasal para despejarla.

Pero es que ya era para sospechar cuando coges el prospecto y da lo mismo que estés embarazada, que seas un niño, que te tomes el bote entero, que estés tomando otras cosas, que seas alérgico a cualquier cosa,… vamos, que como es agua un pelín manchada, mal no te puede hacer.

Para terminar, pongo aquí una frase que rige a la homeopatía:

Las diluciones homeopáticas van mas allá de su contenido en soluto,están fuera del alcance de las leyes ponderables que rigen la materia.

Es decir, que da lo mismo la cantidad de principio activo que tengan, ya que están fuera de las leyes del universo: Es MAGIA

P.D.: Y eso que hemos tenido “suerte” con el brebaje: hay otros que las concentraciones se indican con la letra C (o CH) y es lo mismo que la D, pero en lugar de tener la primera al 10% se obtiene al 1%. Y los números que lo acompañan suelen ser del orden de 50, 100 o más altos. Que es como echar 1gr de azúcar en toda el agua de la Tierra. No parece muy efectivo, ¿no?

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