Inicio > eto qué eh? > Visitando Salamanca

Visitando Salamanca

Lo primero, voy a poner una especie de ruta con lo más interesante. El orden de las visitas es más o menos aleatorio, y depende de dónde estés alojado. De todas formas, no tiene mucha importancia ya que todo está bastante cerca y, aunque tengas que pasar por una calle más de una vez o hacer un recorrido en más de una ocasión siempre puedes aprovechar para fijarte en las fachadas, que seguro que descubres alguna sorpresa, como balcones decorados, ventanas con detalles que en un primer vistazo han pasado desapercibidos,… Es decir, disfruta de tu estancia que merece la pena.

Mapa, ruta o como quieras llamarlo.
Vamos a empezar, por comenzar por algún sitio, por la Plaza Mayor. Aquí está el ayuntamiento, o por lo menos donde se casan algunos, algunos hoteles y casas privadas. Que espero que estén bien insonorizadas, porque si no, vivir ahí tiene que ser un poco incordio. De ahí, podemos ir a la plaza Anaya, donde está la Catedral Nueva y Vieja, el palacio de los Anaya, y la parroquia de San Sebastián. Y tenemos que encontrar un astronauta.

De ahí pasamos a la casa de las Conchas y a la Clerecía, desandando el camino. La mejor forma de ver las torres de la Clerecía es entrando en la casa de las Conchas y subiendo al primer piso, desde el patio interior ya que los edificios están muy cerca. Aunque si tenéis la misma mala suerte que nosotros y están en obras, os perderéis parte de la vista.

Podemos volver a la plaza Anaya para ir por la parte de atrás de la Catedral al patio Chico y al huerto de Calixto y Melibea. Que no es que sea algo espectacular, pero tiene muy buenas vistas de la parte “nueva” de Salamanca. Y hay muchas muestras de amor entre (me imagino) jóvenes y adolescentes. Además, uno de los miradores ha sido invadido por la (¿estúpida?) “tradición” instaurada por Moccia de poner un candado que simbolice el amor de una pareja. O algo así.

Si volvemos, nos desviamos un poco para ir a la puerta de la Universidad, y tratar de encontrar a la ranita. Que está jodío, aviso. A menos que tengas la “ayuda” de un espabilado, como nosotros, que nos la marcó con el reflejo de un espejo. Que si le pillamos los que estamos ahí, le damos las gracias.

Seguimos andando, admirando los edificios, y llegamos al monasterio de los Dominicos (San Esteban). Impresionante. Eso sí, tiene horario, así que depende de la hora a la que se llegue, igual está cerrado. (Por la tarde abren a las 16:00). A nosotros nos pareció más llamativo que la propia catedral (en comparación, claro, que esto es un “simple” monasterio).

Podemos volver dando un rodeo por la plaza de Colón, hasta llegar a la calle Fonseca, donde está el colegio del Arzobispo Fonseca, un parque y al otro lado el convento de las Úrsulas.

Andando un poco más, podemos llegar hasta la iglesia de San Marcos, que es curiosa por ser de planta redonda y no en cruz, como suele ser habitual. Además la decoración interior es llamativa, con frescos y estatuas bonitas y sencillas.

Volviendo al meollo, pasamos por la plaza de San Boal, con su pequeña iglesia y las casas con una decoración vistosa. Además, por la calle Zamora veremos edificios singulares, casi todos ocupados por (como suele ser habitual) bancos y cajas. En una plaza (la plaza de los Bandos) tenemos una estatua a Carmen Martín Gaite en la que pone

“… mi madre dice desde el mirador de la casa varada, apaciguante: quédate aquí, no crezcas que es peor…”

y la iglesia de nuestra Señora del Carmen.

Siguiendo por la calle llegamos de nuevo a la Plaza Mayor. Y de aquí bajamos hasta el paseo del Rector, visitando en el camino el palacio de la Salina, con un “sello” de Cleopatra sujetando un áspid en el momento de su suicidio. El de Cleopatra, no el del áspid. Nos acercamos hasta el puente romano, pasando por el Museo de Lys (que por cierto, no entramos ya que obligaban a dejar todo aparato que puediera sacar fotos o grabar vídeo en taquilla. Su padre les va a dejar mi cámara!!!). Desde el puente, si lo cruzamos, tendremos unas buenas vistas de parte de la ciudad.

Con esta ruta que he trazado nos dejamos algunas (¿muchas?) cosas por ver, pero lo principal está ahí.

De todas formas, lo que recomiendo para una visita de un fin de semana es lo que hicimos nosotros:

El viernes al llegar, dar un paseo sin plano, o como mucho, con uno muy general, para ubicarse un poco y caminar por esas calles sin prisa. El sábado antes de comenzar, planificar (más o menos) lo que se quiere ver, dependiendo de dónde esté el hotel y demás. Después de llevar unas horas, darse un paseo en el tren turístico que nos enseñará cosas interesantes y nos dará datos útiles. Y por la tarde seguir con la ruta.

Una visita interesante es ieronimus, que es subir a la catedral y ver todo desde lo alto. En algunos casos, bastante alto. Recomendado si no tienes vértigo.

A ver si en el próximo post pongo por aquí algunas fotos. Y tengo que preparar el post gastronómico. Cuánto curro.

Y si queréis más información, preguntad. Que si no sé la respuesta (lo más probable), intentaré buscarla.

Anuncios
Categorías:eto qué eh? Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: