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Ensaladas de Ladrillo

Por un lado tenemos noticias como ésta, esta otra, otra más, y ésta. Y buscando un poco más seguro que salen noticias como setas. O como locales vacíos en nuevos PAUs. (Que podrían cambiar el nombre por el de PÚA, que es en lo que se convierten para los ciudadanos que compran una casa para vivir, y no los josdelagrandisimachingada que la compran para especular)

Resumiendo: tenemos por un lado que las entidades financieras están aumentando preocupantemente su stock de viviendas. Y digo que es preocupante porque si los bancos o cajas se encuentran en números rojos por culpa del aumento de los inmuebles y están a punto de quebrar, nos van a sangrar más para poder volver a darles dinero y que saneen sus cuentas.

Por el otro, con la actual crisis, lo de comprar casas como que no gusta tanto. Hace unos años era un poco como: “¿Oye, qué hacemos hoy? ¿Vamos al centro comercial?” “No, quita, mejor vamos de inmobiliarias, a ver si vemos algo que podamos revender en unos meses, como hicimos ayer.” Pero parece que se han calmado los ánimos (a la fuerza, claro) y ahora para meternos en cualquier gasto nos lo pensamos muy mucho (a menos que apple saque un nuevo gadget). Vamos, lo que tendríamos que haber hecho siempre.

Así que tenemos a los bancos llorando porque tienen muchos inmuebles que no consiguen colocar, que cada día que pasa pierden valor y en muchos casos son saqueados y que mantener esas viviendas les supone un coste (creo que son los responsables de gastos de comunidad, IBIs y demás, pero de esto no estoy seguro). Y a ciudadanos que por una causa o por otra no pueden permitirse una hipoteca.

La primera solución sería modificar la dieta mediterránea para incluir en los platos un poco de ladrillo. Al principio puede no ser plato de gusto para todos (he aquí un juego de palabras magistral, que conviene ser remarcado para que el lector despistado no lo pase por alto) y tal vez nuestros estómagos se resientan, pero al cabo de cierto tiempo y ya con nuestros intestinos endurecidos por la necesidad y el apoyo fervoroso por parte de la comunidad odontóloga, podría solucionar la confección del menú en muchas economías domésticas cuando el calendario marcase los días cercanos al fin de mes. Fechas que por cierto se van adelantando continuamente, ya que actualmente el “fin de mes” suele comenzar el día 15.

Para solucionar esto, desde este humilde blog propongo una solución a las entidades financieras: Hipotecas Ficticias. Aunque este nombre no es comercial. Haré como los que ponen los títulos de las películas al traducirlas y me inventaré un par de palabros en inglés, que se vende mejor por estas tierras: Fancy Loany (el término anglosajón “mortgage” se parece a “muerte”, y mejor no mentarla)  . Sí, sé que no es lo mismo, pero se vende mejor palabras más cortas, que el ciudadano medio ha demostrado últimente que lo de leer, como que no.

Ahora paso a explicar mi idea: igual que ahora por domiciliar la nómina un par de años te regalan una tele, un ipad, un portátil,… Por contratar una serie de servicios durante más años te “regalan” una casa. Por ejemplo, generalmente al contratar una hipoteca, para rebajar el diferencial a sumar al euribor te piden “fifelizarte”: contratar  seguros, planes de pensiones,…

Es decir, que un contrato típico de estos casos podría ser:

Nómina durante 20 años
Tarjeta de débito y/o crédito
Domiciliación de recibos
Plan de pensiones con aportación mínima mensual.
Cuenta de ahorro
Entrega del primogénito

Y por esto, tendríamos una bonita casa. La entidad por un lado se asegura un cliente durante un plazo de tiempo considerable, un ingreso fijo mensual (nóminas, cuentas de ahorro,…), una o varias pensiones,… y por otro se quita de encima un inmueble que en el mejor de los casos va a vender en el futuro perdiendo dinero. El cliente tendría una vivienda ahorrándose una hipoteca. Atado a la entidad, como ahora, pero sin hipoteca.

Luego, en el caso de que el cliente se quisiera marchar de esta entidad, tendría que pagar una parte proporcional a los años que le queden, algo similar a los contratos de permanencia con las compañías telefónicas.

No sé si es una idea utópica, que me temo que sí porque si los bancos y cajas no han querido deshacerse del stock de viviendas bajando los precios, menos los van a querer “regalar”, aunque el regalo suponga tener unos ingresos mensuales considerables. Pero bueno, como idea aquí la planto, y si alguien de una entidad financiera la lleva a cabo, no pienso cobrar (mucha) comisión. 😉

Menéame, plís!!!

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Categorías:eto qué eh? Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 19/02/2016 en 07:00

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