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Exagerando

15/07/2010 Deja un comentario

“¡¡¡Te he dicho mil millones de veces que eres un exagerado!!!”

Y es que los niños a veces no tienen medida con las cosas.

Situación 1: Es por la noche, y toca baño. Depende del día la diablilla mayor no quiere lavarse la cabeza. Además suele coincidir: cuando “no toca”, sí que quiere, y por contra, cuando “sí que toca” no quiere lavarla. Así que hoy era uno de esos días de “sí toca, no quiero”.

– Venga, cariño, que hay que lavar la cabeza.

– no, no quiero, ya la he mojado antes.

– Sí, brujilla, pero con las pistolas de agua. Eso no cuenta. Además la tienes muy sucia y hay que lavarla.

– ¿Está muy sucia?

– Sí

– Sí, pero cuantísimo cuantísimo cuantísimo cuantísimo cuantísimo cuantísimo cuantísimo (pausa para coger aire) cuantísimo cuantísimo cuantísimo cuantísimo cuantísimo (de nuevo pausa) cuantísimo cuantísimo no.

– No, cariño, pero un cuantísimo menos sí.

– Bueno, vale.

Situación 2: Vamos en coche, y hace sol. Como es por la tarde, está bajo y no hay manera de taparlo, así que la pega directamente en los ojos.

– Papatoto, machu, ¿ya me puedo comprar unas gafas de sol de mayores?

– Sí, cariño, ya vamos a ir a comprarte unas.

– Vale, pero de mayores, eh?

– Sí tranquila

– Unas grandes grandes grandes grandes grandes grandes grandes grandes (pausa para aire) grandes grandes grandes grandes grandes grandes, vale?

– ¿Y con un grande menos no te valen?

– ¿qué dices papatito?

– nada, que ya te las vamos a comprar.

Y si alguno piensa que exagero con el número de veces que repite el “conceto” clave, es hasta posible que se me hayan quedado algunos sin poner.

Nota: en el dialecto diablilla-español, “cuantísimos” es “muchísimos“.

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¿Cómo funciona?

15/07/2010 Deja un comentario

Estas diablillas cada día me sorprenden con una cosa u otra.

Y es que todavía no he conseguido ni tan siquiera empezar a entender cómo puede funcionar una cabecita que está comenzando a desarrollarse. M’explico.

Hay veces que las correlaciones que hacen entre unos conceptos y otros son casi imposibles de seguir. Otras, tiene tal lío en la cabeza con temas temporales (hoy, mañana, ayer,…) espaciales (aquí, allí, casa y ciudad de los abuelos, nuestra casa y ciudad,…) que es a la vez interesante y estresante ver cómo intenta fabricar una frase compleja.

Pero lo que sí suele suceder casi siempre, es que consigue arrancarte una sonrisa:

– Papatoto, a dónde vamos?

– A Burgos, a ver a unos amigos.

Después de un buen rato en el coche con las paraditas de rigor, llegamos a Burgos.

– Mira, cariño, ya estamos en Burgos

– ¿Ya hemos llegado?

– Sí, esto es Burgos.

– No papatoto,  si no hemos pasado ninguna puerta.

– No, cariño. Burgos es una ciudad, no hay que entrar en ninguna puerta.

– ¿Entonces no hemos llegado?

Y así durante un rato. No sé lo que se imagina que es “Burgos” pero creo que no lo tiene catalogado como ciudad.

Por la noche, cuando nos despedimos de nuestros amigos (tienen un hijo de la misma edad que nuestra diablilla mayor) la brujilla nos preguntó.

– ¿Ahora vamos a bañar?

– Sí, cariño, vamos al hotel.

– ¿Y dónde se va a bañar “N”?

– Pues en su casa

– No, en su casa noooo, papacuti, en Burgos.

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