Inicio > eto qué eh? > Nespresso

Nespresso

Y para terminar (creo) con la serie de las cafeteras, que comenzó aquí y siguió por aquí, vamos a cerrar el cerco sobre la que fue finalmente la elegida:  el sistema de cápsulas Nespresso.

De la cafetera no voy a hablar, ya que la tengo desde hace poco tiempo. No me ha dado ningún problema y funciona perfectamente, salvo el ruido del compresor, pero eso es común a las de cápsulas, por la alta presión a la que someten al café para que salga rico rico.

El caso es que lo de Nespresso es todo un mundo. Pero no un mundo cualquiera, para mindundis, no. Todo lo que gira alrededor de la cafetera es una especie de secta elitista para ayudar a reafirmarte como entendido en el mundo del café y que te sientas miembro de un club exclusivo y superior al resto.

Me recuerda un poco al caso de los nuevos ricos, esos que tienen que adornar su casa con todas las horteradas más caras que encuentren en las tiendas y llevar cuantos más complementos mejor, eso sí, que sean de marcas caras y que se vean dichas marcas. Es decir, que si tengo que elegir entre dos Rolex y uno lleva un cartel de neón anunciándose, escojo ese para que se vea que tengo dinero para gastar (y un gusto pésimo).

Entrar en una tienda de Nespresso es como entrar en un club privado en el que los dependientes están para satisfacer tus exigencias. O al menos eso me cuentan los que han entrado, ya que yo no lo he hecho. No me gusta ese ambiente, en el que parece que un grupo de seres superiores puede pedir lo que sea a sus “esclavos”, y éstos tienen que responder a todo con un “Sí, en seguida, señor” con una sonrisa en la boca. No, no me gusta.

Como ejemplo de la tontería que rodea a esto, en la web se puede comprar un set de 2 tazas por más de 50 €. El interior está bañado en oro (o platino, según prefieras). Y en los folletos donde te explica los orígenes de cada café (Crus los llaman) te dice que detrás de cada variedad hay un grupo de expertos que mezclan las cantidades justas, con el tueste idóneo para que el café tenga ese gusto tan especial que… vamos, como cuando los catadores de vino empiezan a hablar del “retrogusto” y cosas similares. Yo, en ambos casos (el café y el vino) sigo el mismo criterio:

me gusta -> es bueno(para mí),

no me gusta -> no es bueno (para mí)

No sé, será que soy un inculto en estos temas, pero creo que no soy el único.

El caso es que estoy satisfecho con la elección. Los cafés están ricos, que al final es lo importante, no?

Anuncios
Categorías:eto qué eh? Etiquetas:
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: