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Fuera chupete

Otro de los momentos clave en el crecimiento de nuestro pequeñillo es la despedida del chupete.

Y aquí, como en otros muchos aspectos (lamentablemente) nos dejamos influir por el qué dirán y por consejos que nos dan personas que, o bien hace muchos años que no han tratado con niños (realmente, si estamos en la época de quitar el chupete, son bebés todavía) o han tratado, pero haciendo las cosas “a su manera” o siguiendo las instrucciones de talibanes nueva ventana.

Y es que no hay nada más triste que hacer pasar al niño un trauma (para ellos lo es) únicamente para que luego la abuela pueda presumir en el mercado delante de su cuchipandi, o que en la clase de pilates nueva ventana, entre dos saltos de rana encima de una pelota con problemas de crecimiento desmesurado puedas fardar con tu superamiga.

El chupete debería retirarse cuando el bebé esté preparado (llamando bebé a un niño de tan poca edad igual consigo que se le vea como lo que realmente es, por muy “maduro” que nos parezca). Siempre habrá quien te diga “pues a mi hijo se lo hemos quitado ya, y aunque al principio ha llorado ahora está muy contento sin él”. Claro, por eso cada vez que os cruzáis, su hijo, ese que lleva tan bien estar sin chupete lanza unas miradas de auténtico deseo al chupete de tu hijo y, alguna vez que su madre está distraída cotorreando, se lo llega a quitar y se lo mete en la boca. Una buena respuesta para un comentario de este tipo puede ser la tajante: “Ya, pero yo a mi hijo le quiero de verdad, y no sólo para lucirle” Eso sí, es fácil que no vuelvas a tomar un café con esa familia. Lo que visto el comentario tan “sincero” de la madre igual es otro punto a favor de usar la frase.

Otro tipo de comentario que también se suele hacer es: “Si esperas a que quiera él quitárselo, va a seguir con chupete toda su vida”. Vale. Si con 15 años mi hijo se va de botellón con el chupete, ya me preocuparé, pero de momento, creo que prefiero verle feliz a empezar a putearle con algo tan importante para él.

Y es que, llegado el momento, es fácil que él mismo se lo quiera quitar (eso igual es decir mucho) o que al menos, si ve a sus amigos / compañeros sin chupete oponga menos resistencia, porque “los mayores ya no llevan chupete”.

Como anécdota, y por si a alguien le sirve de “truco”, nuestro “adiós chupete” fue sin querer. Pensábamos empezar a tantearla, para ver qué tal se lo tomaría, para ver si ya estaba preparada, porque en breve iba a llegar la hermanita, y nos imaginábamos que así la iba a costar más. Pero como los chupetes estaban un poco viejos, compramos unos nuevos, y no eran exactamente el mismo modelo. Cuando los vio (sin siquiera probarlos) dijo que no, que no quería esos chupetes. Como los viejos los habíamos tirado, sólo tenía los nuevos. No volvió a coger un chupete. Bueno, casi. Ahora de vez en cuando coge los de su hermana y se los mete en la boca, pero más que nada para hacerla rabiar, así que creo que no cuenta.

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