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¿Dónde coj… venden esas pilas?

Pues eso, que necesito esas pilas para mí.

Y es que no me explico cómo pueden tener la correa que tienen, y cómo pueden aguantar, seguir aguantando y luego tumbarte.

Cómo no, me refiero a esos demonios bajitos adorables angelitos que son nuestros hijos.

Y ahora el caso concreto (que por otro lado no es que me haya sorprendido, que ya estoy más que acostumbrado)

Semana Santa. Cuatro días de ajetreo pa’rriba y pa’bajo.

La hora de levantarse sigue siendo más o menos la misma: en torno a las 7:00 AM. Y es que no hay manera de que estén más rato en la cama. Si intentamos acostarlas un pelín más tarde, para que al día siguiente nos dejen dormir un rato más, obtenemos tres resultados no deseados:

– Se despiertan a la misma hora,

– Como duermen menos rato, al día siguiente están más cansadas, con más sueño y necesitan más mimos

– Al ir un día más tarde, se creen que todos van a ser igual y cuesta una güeva de pato zurdo volver a meterlas en la cama un rato antes.

Es decir, que todo el trabajo es en balde, así que ya hemos desistido, y si hay que madrugar, se madruga. Así, solemos estar a las 10:00 preparados para salir por la puerta con: la comida hecha, la casa arreglada, duchados y limpitos y todo controlado. No hay mal que por bien no venga, o dicho de otra forma, el que no se consuela es porque no quiere.

El caso es que en estos días han seguido con su tónica habitual de levantarse antes que el sol. Después, todo el día en la calle (zoo, parque warner, con amigos, con familiares, columpios,…). Casi sin siesta (sobre media hora, que para tener sólo 1 y 2-pare tres- años, es muy poco). Comiendo fuera. Triscando por todos sitios. Haciendo los recorridos 2 ó 3 veces más que nosotros: mientras vamos andando la mayor corre para adelante, luego vuelve, luego vuelve a salir corriendo, luego vuelve otra vez donde nosotros, corre otra vez, vuelve,… Pero si a mí me cansa sólo escribirlo!!!

Y luego, cuando llegas a casa y después de cenar que esperas que caigan redondas en el sofá los 10 minutos de relajación antes de acostarlas… Se ponen a correr por la casa!!!

Mira que yo intento comer lo mismo que ellas, a ver si son los alimentos, pero no me da resultado. En cuanto conseguimos que se vayan a dormir, intentamos llevar nuestros maltrechos cuerpos al sofá. Creo que un día se van a levantar y nos van a encontrar ahí, tirados, sin poder movernos. Espero que por lo menos nos traten bien no nos traten muy mal y no nos utilicen de trampolín / tobogán.

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Categorías:hijos
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