Situación incómoda
Me sienta fatal cuando después de un tiempo sin ver a alguien o cuando conoces a una persona desde hace poco, te saluda diciendo tu nombre, y haciendo hincapié en él.
- Hola GORKA.
Y entonces empiezas a dar vueltas a la neurona, intentando conectar las dendritas de alguna forma que permita recuperar el nombre de algún escondite de la memoria. Pero es imposible. No hay manera de recordarlo.
(a ver, el nombre era parecido al de un actor famoso. George, Jorge, sí, Jorge. No, espera que es una chica… mierda)
- Buenas… ¿qué tal?
Y entonces ves la cara que pone, y los dos sabéis que no te acuerdas del nombre. Pero por una extraña razón, mezclando la vergüenza por un lado y la mala leche por el otro, ni se pregunta ni se dice el nombre. Y así, podemos tener esta situación:

Me pone tan contento hacer bien la presentación que siempre se me olvida el nombre que me dice la otra persona
Traducción: – Odio cuando no sé el nombre de alguien pero ha pasado demasiado tiempo como para que sea extraño preguntarlo.
- Tú, Rachel, aceptas a este hombre…
- Ajá, Rachel.



[me] han dicho…